Eres nuestro jefe

1803 Palabras
CHARLES El señor Maxwell estaba hablándome sobre sus negocios y sus planes a futuro mientras que mi madre hablaba con Nailea, era increíble como ella llegó a tenerle tanta confianza a Nailea. Mi madre puede ser una mujer bastante difícil de tratar pero me sorprendió verla contenta cuando la conoció. No es típico de ella pero eso me resulta bastante bueno. No me gustó cuando mi madre mencionó que estaba casado, estoy seguro de que no le gustó escuchar eso a Nailea. Lo pude ver en sus ojos, fue una verdadera sorpresa. Debí decírselo yo para no perder puntos con ella pero jamás pensé que mamá le fuera a decir todo eso a una extraña. Porque Nailea es una extraña para nosotros. Ella estaba hermosa en ese vestido rojo. Le había pedido a mi secretaria que se encargara de buscarme un vestido hermoso y lo encontró. El vestido no es tan lindo pero Nailea lo hace ver precioso puesto en ella. ¿Qué estoy haciendo? Estoy dejando que esa mujer se meta demasiado en mis pensamientos, tanto que no he escuchado nada de lo que dice el señor Maxwell a mi lado. Todo el tiempo estoy pegado a ella, me gusta verla. Su forma de ser me agrada, su olor me gusta, su sencillez y dulzura han hecho que no se me salga de la cabeza. —Charles —papá me tomó del hombro—He escuchado que has comprado una empresa. ¿Me vas a contar de que se trata? —Papá, veo que estás muy informado. —Ya sabes como soy yo, puede que ya esté viejo y me haya jubilado de la mía pero eso no significa que el conocimiento y la viveza se hayan ido de mi. Yo se todo, Charles. Tomé de mi vaso. —Son cosas personales, papá. El algún momento, cuando yo esté listo, entonces te contaré. Antes no. Solo te pido que confíes en mi porque yo sé manejarlo. —Debe de ser algo muy importante para que la hubieras comprado. La empresa no es la gran cosa que digamos y tú no estás a su nivel. Espero que me cuentes pronto. —La empresa se recuperará. Ya lo verás. —Yo lo sé. Eres mi hijo y se que puedes hacerlo. Confío en ti, Charles. La chica, Nailea, es muy hermosa y le ha agradado a tu madre. Te felicito. ¿Es tu nueva conquista? Ella es diferente a las otras chicas con las que te he visto. Ella es tímida y me transmite mucha paz cuando la veo. Miré a Nailea que sonreí con mamá así que yo también sonreí. —Si, lo es. Ella es especial. —volví a tomar. —Espero que te portes muy bien con ella entonces, Charles, ya es hora de que salgas con una buena mujer y seas feliz. Papá se estaba apresurando a las cosas. Me acerqué a Nailea por una cosa y esa cosa es mi hija, para tenerla conmigo y que nadie nos pudiera separar. Pero lo sentimientos que tengo por Nailea me han impedido llevar mi trabajo acabo. ¿Debería dejar estos sentimientos y volver al plan inicial? En el fondo no quiero, en el fondo quiero seguir tratándola y salir con ella. Nailea me gusta mucho, lo admito. Papá y yo nos dirigimos a la mesa donde estábamos sentado, cuando me volví a fijar en Nailea ella ya no estaba, mamá estaba hablando con una de sus amigas. ¿A donde habrá ido? ¿Será que se aburrió y decidió irse? ¿Me dejó solo? Me puse en pie y me acerqué a mamá. —¿Mamá, donde está Nailea? —No lo sé, creo que fue al baño de damas pero eso fue hace varios minutos. Quizás se perdió. Deberías de ir a buscarla. —me dice. Asentí u me fui en dirección al baño. Cuando toque la puerta nadie me respondió. Al final del pasillo estaba un balcón y miré una silueta. Allí estaba. Avance hasta llegar a su lado. —¿Estás aburrida? —le pregunto. Nailea se asustó un poco pero se relajó al ver que era yo. —Lo siento por dejarte sola, mi madre puede ser muy habladora cuando le agrada alguien. —Me alegra saber que le agrade —me sonrió—Pero estaba contemplando la vista y pensando. Pensando... —¿En que piensas? Digo, si puedo saber. —la miré. Ella estaba un poco indecisa, me pregunto si se puso así debido a lo que mi madre le dijo sobre mi ex esposa. —En ti, en nosotros —respondió—En la manera en que llegaste a mi vida. En todo eso. —¿Algo en especial? ¿Te arrepientes de conocerme? —No —me miró—Pero a veces me siento muy insegura, Charles. Me di cuenta de que estabas casado y pensé que al menos yo podría haberlo sabido de tu boca. Lamento saber que ella murió. —susurró—Me pongo a pensar en lo que estoy empezando a sentir por ti, Charles, y no se si debería de dejarme sentir esto. Las primeras veces que te vi y que hemos estado juntos me sentía bastante bien contigo. Hasta Inma empezó a decirte papá. No puedo dejar que ella se encariñe con alguien que luego va a desaparecer. No me gustaría lastimarla de esa manera. Además, en la última relación que tuve no me fue muy bien. Temo que vuelva a pasar algo así. —contó—Hubo un tiempo en que no llegaste a casa y eso me dio a entender de que no debería de acostumbrarme a ti y quizás dejar esto olvidado. —Shhh no digas eso —la tomé de la cara—Si desaparecí esos días era porque no sabía bien lo que estaba sintiendo por ti, Nailea, tenía miedo de estarme enamorando otra vez. Yo también la he pasado mal. Pero si volví es porque estoy seguro de lo que siento. Me estoy enamorando de ti. Eres una mujer dulce, hermosa, sencilla, tierna... me haces sentir muy vivo, Nailea. Me gusta tu compañía y me gusta estar con Inma. Me gusta que me diga papá. —le sonreí y ella también sonrió. —Ahora se que también sientes lo mismo. —¿Y pensabas que no? —Tenía mis dudas. Nailea, como quisiera besarte. —Hazlo entonces. Me acerqué y la besé. Se sentían sus labios fríos. La abracé por la cintura y la atraje más a mi. Besarla me hacía querer tenerla en mi cama y hacerle el amor. Estoy fantaseando con eso últimamente. Pensando en que si la tuviera para mi solo le haría el amor en la cama, el sofá, el baño, la cocina en donde sea. Nailea me gusta demasiado y no la voy a dejar ir ahora que la tengo y que conozco lo que ella siente por mi. Nailea me besa con pasión y yo empiezo a sentir que mi amigo de abajo crece. —Nailea —me separo—Si sigo no me voy a poder controlar. Ella sonríe. —Está bien. —Ahora que estamos juntos, señorita, no quiero que sientas pena o seas tímida conmigo, ¿está bien? —Lo mismo va para ti. Tengo miedo de que esto no funcione. —Shhh estará todo bien. —le sobé el cabello. —¿Vamos dentro? Ella asintió pero antes de que diera un paso la tomé de la cintura y la atraje hacia mi de nuevo, para besarla. Nailea jadeó un poco, ese jadeo me provocó excitación así que es mejor no seguir. —Vamos —la tomé de la mano y volvimos a la subasta. Las siguientes horas pasaron bastante rápido. Compre algunas cosas de la subasta y volvimos a casa de Nailea porque eran pasadas la media noche. Ella abrió la puerta y nos encontramos con dos chicas viendo la televisión. —Hola, hola —dice una de ellas. Ambas se ponen de pie. —Charles, ellas son mis amigas Renata y Kath —las presenta. La chica Kath es pelirroja y Renata cabello n***o. —Mucho gusto, Charles —me saludan ambas. —¿Inma está dormida? —inquiere Nailea. Tenía ganas de ver a mi hija aunque sea para darle su beso de buenas noches. —Si, Antonella estaba con ella. —Hacen demasiado ruido —dice alguien viniendo del pasillo. Supongo que es la tal Antonella—Oh, hola, volvieron temprano. —Si. Gracias por cuidar a Inma. —les dice Nailea—Iré a ver a Inma y ya vuelvo. Nailea se va y me deja solo con sus amigas que no me paran de ver. —El señor Charles Holt —dice Kath. —Ya sabía yo que te había visto en algún lado. Eres el dueño de Patrick's ahora y uno de los hombres más ricos y exitosos del país. Increíble. —se emocionó. —Claro, ahora entiendo todo. Eres nuestro jefe —dice Renata. —¿Nailea lo sabía? —inquiere Antonella cruzándose de brazos. Claro que no. —Se despertó un poco —Nailea venía con Inma en sus brazos. La niña estaba soñolienta. —¿Me ayudas a volver a dormirla? —me mira y yo asiento. Nos dirigimos a la habitación de Inma y Nailea me la da para que yo sea quien la duerma. Tomé el biberón y le di de comer. Es mi hija. Agradezco que Nailea me deje hacer todas estas cosas cuando apenas me conoce. ¿Será así de confianzuda siempre? No está bien que deje entrar a la vida de mi hija a cualquier extraño. Creo que tendré que preguntárselo en cualquier momento. Acosté a la bebe en su cuna y me despedí de Nailea con un beso en los labios. • NAILEA Charles se fue y ahora tenía que soportar a mis amigas y sus preguntas. —¿Por qué no nos habías dicho que salías con el director general? —¿Quien? —Charles Holt. —¿Que? Están equivocadas. Se llama Charles Holms. —les dije. —La equivocada eres tú —me dice Kath enseñándome la foto—Es Charles Holt, a menos que sea su hermano gemelo. La foto era de una revista. Era el. Charles. ¿Por qué había mentido sobre su nombre? —No entiendo por qué no me dijo la verdad —susurré. —Tampoco nosotras pero deberías averiguarlos —sugiere Anto. —Con mucha precaución porque tu enamorado es nuestro jefe —añade Renata. Charles me había mentido sobre su nombre y eso me ponía en duda. ¿Acaso pensó que no lo iba a aceptar si sabía que era mi jefe? Con razón siempre lo veía en la empresa pero nunca le pregunté por su cargo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR