Reencuentro

1555 Palabras
Un paisaje lleno de ruinas y cenizas era lo que Anabelle había dejado en Platinum. John observaba con tristeza en sus ojos lo que una vez fue su reino. La Zirconia Eléctrica no era suficiente para combatir contra la fuerza de tres piedras juntas. Esto hizo que los Electric perdieran la batalla y la humana se hiciera con el control de aquella piedra… o al menos eso fue lo que pensó ella. Fase secreta de la Zirconia Eléctrica: Ilusión Perceptiva. Cada piedra tenía un poder secreto, uno que solo su r**a con un dominio enorme podía usar. El Zafiro Congelado contaba con el Hielo Dorado, mientras que la Zirconia Eléctrica creaba una ilusión en su enemigo, dándole lo que quiere con el fin de que este se retire o el portador tenga ventaja. John usó esta ilusión para evacuar a todos los habitantes que aún estaban vivos y resguardar la piedra. Desde que Anabelle comenzó su ataque el rey de los Electric ordenó construir un refugio secreto como plan B… y ahora agradecía haberlo hecho. Lamentablemente Daphne había sido capturada por esa arpía. Cuando esta intentó huir con el resto la chica rubia le obstruyo el camino y de inmediato un vórtice se la tragó. El rey no podía evitar sentirse inquieto frente a tal escenario. –Su excelencia. –Uno de los guardias reales había aparecido frente a él, un joven de cabellos rubios y piel tostada. En su ojo derecho llevaba una cicatriz que atravesaba este en vertical–. Hemos confirmado la ubicación de Anabelle. Efectivamente se está ocultando en el Castillo de la Noche. Sospechamos que su siguiente objetivo será la Perla Celestial. –Entiendo. –El rey dio un par de pasos hacia un mirador desde donde podía observar su población sobreviviente–. No tenemos alimentos para sobrevivir por mucho tiempo. –¿No estará pensando en solicitar ayuda a la reina Anastasia…? –La voz alarmada del soldado fue perceptible para John. –No. Puede que sostengamos una alianza pero Anastasia no enviaría ayuda a una nación caída. Dañaría su pureza. –Suspiró el rey–. Solo hizo algo como eso una vez en la historia y todos sabemos que tenía motivos personales con el joven dictador. –César Black… –Entendió rápidamente el soldado recordando semejante episodio–. Si me permite una opinión, creo que Jaen es quien puede ayudar. John lo miró con rostro pensativo. Caminaba de un lado a otro con inquietud. –No pasará mucho tiempo antes de que Anabelle se dé cuenta de que la Zirconia es falsa. Estoy seguro de que en dos días estará de regreso. –Se detuvo como si una idea invadiera su mente–. Javier, necesito que te encargues de algo. –Como su majestad desee. *** Los ojos de los pocos presentes estaban sobre Mary. Durante unos segundos todo se mantuvo en silencio. El sonido de los vehículos era lo único que se oía. –¿Ese se supone que es el nuevo guion de alguna película? ¿O alguna obra de teatro? Tiene muy buena trama. –Comenzaron a hablar las personas. –Debo verla cuando aparezca. –Soltaron otros. Algunos aplaudieron como si un narrador hubiese concluido su trabajo. –No es una historia. –Reprochó Mary–. Todo es cierto. –Comienzo a pensar que esta chica no está bien de la cabeza. –Escupió una mujer. –¡No estoy loca! –A ver. Demuestra que tu historia es real. –Añadió esta con sarcasmo–. Muéstrame una de esas dichosas piedras. –Se rio. –Pues… –Mary recordó que el Cristal Terrenal no funcionaba y la Zirconia había sido robada, no funcionaría–. No puedo hacerlo… –Eres una tonta. –La mujer dejó los ojos en blanco. –Mary, inténtalo con la piedra amarilla. –Susurró Robert–. No perderás nada. Con ojos llenos de duda tomó el fragmento de la Zirconia Eléctrica, la cual, para su sorpresa seguía reluciente. La mujer y el resto aun la observaban miraron con detenimiento. Mary sujeto con fuerza la piedra suplicando que funcionara… *** El salón blanco estaba en silencio. Aneus no tenía palabras para esto. Sus ojos iban entre la incredulidad y el enojo, pero todos tenían en frente a un león de color verde con cola de serpiente. Realmente era algo que no parecía real. ¿Acaso Jaen decía la verdad? Era la incógnita de todos. –Estas diciendo que existe otro mundo. –Aneus tragó saliva alzando una ceja como señal de desconfianza– Y qué esperas que humanos vayamos a combatir contra una mujer que planea conquistar los dos mundos… ¿Qué es esto? ¿“La Guerra de Dos Mundos”? –Sé que parece de película, pero es la verdad. –Jaen señaló el león verde real–. Miren, no existen este tipo de leones en nuestro mundo, ¿o sí? –La ciencia ha avanzado tanto que puede ser una mutación. –Aneus estaba enfadado. –Bien, veamos si siguen pensando lo mismo con ella. –Jaen alzó su fragmento del zafiro–. Ven aquí, Fehila. Un fuerte y helado viento impregnó el lugar y de inmediato apareció la majestuosa y gigantesca ave. Todos gritaron de asombro y horror al ver a la enorme fénix de hielo *** –No vendrá… no vendrá y es cuestión de tiempo para que Anabelle nos consiga. –La chica encapuchada caminaba de un lado a otro desesperada. –Debemos hacer algo. –Respondió su compañera. –Está en nuestras manos la supervivencia de nuestra r**a. Las chicas susurraban intranquilas. Salieron de sus pensamientos cuando un enorme rayo cayó en las cercanías. La energía de este no era normal. Solo existía una fuente de tal energía. –Energía de la Zirconia Eléctrica. –Dijeron al unísono en el momento en que un par de sonrisas se dibujaban en sus labios. Sin demoras ambas colocaron sus capuchas y comenzaron a correr hacia el origen de la energía eléctrica. *** Mary abrió los ojos al oír la fuerte descarga eléctrica que impactaba sobre ella. Todos ahogaron un grito mirando la escena perplejos. Pero eso no era todo. La Zirconia no era la única que se había activado… el Cristal Terrenal también ejercía poder. Ambas piedras trabajaron juntas. –El Cristal mantiene el balance. –Musitó Mary–. Gracias a él pude usar la Zirconia sin afectar la estabilidad de la tierra. –Por eso es el Terrenal. –Añadió Robert–. Todo tendría sentido. –Esto… ¿Qué significa todo esto? –Las personas seguían horrorizadas. –Les hemos dicho que es la verdad. –Comenzó Robert–. No he presenciado este mundo, pero he visto pruebas de ello. No solo las piedras, también he conocido a dos de estas razas. –Tres, si nos cuentas a nosotras. Los presentes miraron las dos siluetas encapuchadas que caminaban al centro de la plaza. Su rostro permanecía oculto bajo las sombras. –¿Quiénes son ustedes? –Mary sujetó la Zirconia con fuerza preparada para a****r en caso de ser enemigas–. Anabelle… –¡No nos confundas con enviadas de esa infeliz! –Ambas se quitaron la cobertura de su rostro. Mary abrió los ojos al verlas. Su piel era gris, un gris pálido como la luna. Sus ojos se fundían en una densa oscuridad, siendo invisible el iris. Cabellos blancos como la nieve se deslizaban hasta sus hombros. Vestían túnicas negras de manga larga. Aún sin estas explicarlo supo lo que eran. Eran Nighter. –Soy Alexa y ella es Andrea, mi hermana gemela. –Las chicas miraron al público–. Somos una r**a que Anabelle ha exterminado. Si conquista nuestro mundo en su totalidad el suyo caerá también. –Andrea alzó su fragmento del Cuarzo de la Noche, el cual estaba totalmente oscuro- Nuestra piedra está bajo su poder. Eso ha hecho que no podamos controlar nuestro propio poder. –Suspiró–. Son nuestra única esperanza. –Vaya, vaya, pero que hermoso discurso. –Un vórtice se cerró frente a Mary y compañía, dejando ver a Mei, la cual venía acompañada de otro ser encapuchado–. Mi querida Mary, hacía mucho que no nos veíamos. ¿Me extrañaste? –Mei… –La chica estaba estupefacta–. Así que realmente estas con Anabelle. –Sí, así es. ¿Qué esperabas? –Mei llevaba una sonrisa llena de sarcasmo–. No nos veíamos desde hace mucho. Deberías al menos darme un abrazo, Mary. –Mei… –Robert musitó con ojos entrecerrados–. Se supone que moriste hace un mes. –Aún crees que esas cosas pasaron… eres más idiota de lo que pensé. –Sentenció Mei soltando un bufido–. Mary, en serio, deberías cuestionarte las razones por las cuales estás junto a un imbécil como él. Es un jodido tonto. Ni siquiera es apuesto, todo un nerd. ¿Qué le ves? –La rubia negó con la cabeza antes de abrir los ojos como si recordara algo–. Oh, Mary, querida, tengo un regalo para ti. Con un gesto ordenó a su acompañante retirar su capucha, cosa que hizo y de inmediato miró los ojos de Mary… era su doppelganger.
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