–Eso… eso es un ave enorme… –Aneus estaba sin palabras al igual que todos los asistentes.
–Soy una Clorux. –Scarlet usó el viento para alcanzar la tarima–. La última de mi especie. Anabelle no dudará en acabar con los humanos. –La chica señaló a Fehila–. El fénix de hielo es una prueba indudable de que decimos la verdad. –Miró a Aneus–. No mentimos, chico famoso. Tú puedes ayudarnos a que nos crean. Necesitamos su ayuda.
–Esto es asombroso. –Una voz desconocida sonó. Un chico de piel tostada y cabellos plateados apareció en tarima. Llevaba el rostro muy bien dibujado, dejando claro de quien se trataba. El bullicio del público eliminó algún vestigio de dudas respecto a su identidad: era Erik–. Toda su historia es impresionante… deseo ayudarles.
–No puedes decidirlo por ti mismo. –Aneus, por su parte era de piel pálida. Sus cabellos lilas hacían juego con las lentillas de color gris–. Tenemos reglas, trabajo, fans y una empresa a la cual responder.
Repentinamente comenzaron a aparecer voluntarios. No uno, ni dos… casi todos los presentes deseaban ayudar con la condición de que ER.AN participara. Ambos bajaron de la tarima solicitando un tiempo para reflexión. Estaba claro que Scarlet no entendía ni un poco de todo lo que estos hablaban. ¿Acaso eran súbditos de algún rey a quien rendirle cuentas? ¿Qué demonios era un “mánager”? Sí, habían debatido sobre eso y solo consiguieron incrementar las dudas de la Clorux.
Jaen, por su parte, temía enormemente que semejante episodio terminara en una millonaria demanda por haber interrumpido una actividad privada. Había actuado impulsivamente y no se detuvo a pensar en las consecuencias que podrían acaecer por lo que hacía. Solo quedaba cruzar los dedos para que la multitud estuviese de su lado… no pasaron quince minutos antes de que las estrellas regresaran.
–Iremos con ustedes. –Habló el mayor. El público dejó escapar un grito. Jaen y Scarlet, por su parte, un suspiro.
–Les agradecemos a todos su cooperación. –Comenzó Jaen–. Nos veremos en este lugar en dos días. Por ahora su primera misión es reclutar a cualquiera que pueda ayudarnos. Mientras conversamos nuestro enemigo crece.
De forma asombrosa se escuchó un grito de batalla que crearon los casi diez mil presentes que aceptaron ir.
–Ya conocen lo que hemos de hacer. –Habló Erik a través del micrófono–. El concierto será pospuesto hasta el momento en que regresemos. Tendrán las entradas aseguradas. –Todos parecieron entender, por lo que se retiraron del lugar a cumplir con las labores dadas. El peliplateado se giró hacia los dos chicos–. Y ustedes dos tienen una enorme deuda que pagar, así que más les vale que ese mundo de reyes, oro y gemas sea cierto.
Jaen soltó un suspiro de alivio al ver que había logrado convencer a un gran cúmulo de personas. No hubiese conseguido una mejor oportunidad de no haber sido por ese concierto. Era más que evidente que conseguir parte de todo ese material valioso no sería complicado para él.
–Lo siento. –Añadió Jaen dirigiéndose a los dos cantantes–. No quise arruinar su momento…
–Solo espero que esto no sea una broma absurda, porque tendrán serios problemas legales. –Soltó Aneus con desdén apuntando a Jaen con su dedo índice antes de retirarse a su camerino.
–No te preocupes, siempre es así. –Erik parecía más interesado en la situación–. ¿Y cuál es el nombre de nuestros capitanes? –Bromeó.
–Jaen. –Respondió el humano- Ella es Scarlet.
–Sabía que había algo extraño es ustedes. –Dijo una chica de baja estatura y piel bronceada. Sus cabellos oscuros estaban sujetos en una cola y llevaba gafas negras–. Lo supe desde que los vi.
–Oh, Shiro… ¿nos ayudarás? –Inquirió Jaen.
–Han hecho enfadar a Aneus. –Ella estaba seria–. No debería, pero los ayudaré.
–¿Quién eres tú? –Inquirió el peliblanco mirándola antes de rascar su cuero cabelludo con delicadeza.
–Yo… –Shiro no tardó en ponerse del color de un tomate. ¡En serio estaba hablando con él! Eso era increíble–. Soy… Shiro Okami, su fan número uno.
De inmediato Fehila alzó su rostro mirando a todos lados.
–Jaen, algo no está bien. Creo que deberíamos ir a ver al resto. –Todos se alarmaron–. Tengo un muy mal presentimiento. –Los ojos del castaño se abrieron al notar la atemorizada voz del ave.
–¿Hay más con ustedes? –Inquirió Erik con curiosidad–. Quiero conocerlos.
Tras mirarse todos, de forma rápida aceptaron su compañía.
***
Un trozo de tela n***o cubrió los ojos de Mary. Alexa usó su túnica para obstruir el contacto visual entre ambas chicas.
–Sé que nos acabamos de conocer, pequeña humana, pero necesito que confíes en mí. –Susurró Alexa a Mary.
–Vamos, Mary. –Mei soltó una carcajada–. ¿No quieres ver mi pequeño regalo?
–No puedes abrir los ojos… –Continuaba Alexa–. Solo debes escucharme, reaccionar y estar atenta a mi voz.
–¡Anabelle debió exterminarlas cuando tuvo la oportunidad! –La rubia hizo sonar sus dedos–. Pero ya me encargaré yo…
–No te muevas.
Alexa tomó el frente, de inmediato fue seguida por Robert. Ambos estaban cara a cara con Mei, quien los miraba con una sonrisa divertida.
–¿Tienes algo con que pelear? –Bromeó la villana ignorando completamente la existencia del chico. Tal parecía que Scarlet no era la única en considerarlo un cero a la izquierda en todo esto.
–Pues… –Fue entonces cuando la Nighter notó que la diferencia de fuerzas era enorme–. No
No hubo tiempo de que Alexa respondiera cuando Mei ya estaba sobre ella blandiendo una espada negra y delgada. Lanzó un corte a la Nighter, pero esta consiguió eludirlo con un fuerte salto. Sus ojos estaban llenos de asombro.
–Esa espada… –Alexa miraba sorprendida.
–La Espada de la Noche, si, tal y como la ves. –La rubia soltó una carcajada.
–Pertenecía a nuestro rey… –Soltó con un dolor palpable–. Era de César Black.
–Tú lo has dicho, pequeño insecto. “Pertenecía”. –Mei aplastó un insecto que se movía en el suelo como señal–. Tu rey está muerto, ¡y tú pronto te reunirás con él!
Por segunda vez esta se lanzó sobre Alexa, pero fue detenida por un golpe en el costado… dio un salto para detenerse a observar. Robert la miraba con ira. Mei sonrió saltando sobre él.
–¡Pero que sorpresa! –La rubia bufó–. Pero si tu incremento de estupidez no se detiene. –Y lanzó un corte a su cabeza.
Las espadas chocaron. Alexa había desenvainado su espada y con un empujón logró quitarla de sobre el chico. Mei miró su espada y luego la de su rival.
–¿Realmente crees que puedes hacer algo con tu espadita? –La sonrisa sarcástica no se apartaba de los labios de la rubia.
–Te mataré… ¡Asesinaron a mi gente! –Alexa miraba a su oponente con ira.
–Vamos, supéralo. Pronto te reunirás con ellos. –Respondió Mei.
Y sin poder darse cuenta la rubia desapareció. Todos miraban confundidos a diferentes lados.
–Por aquí. –Y antes de poder reaccionar un fuerte golpe impactó en la cabeza de Alexa, tan fuerte que cayó al suelo.
Mei desapareció nuevamente. Andrea observaba con detenimiento la situación. De las dos, era Alexa quien siempre salía al combate mientras su hermana era la estratega analítica. Sus habilidades en batalla no eran muy buenas, por lo que su hermana la defendía.
Mary, por su parte, sabía que a su alrededor se libraba una batalla y que frente a ella estaba su doble malvado, no podía actuar… ¿o quizá sí? Con los ojos cerrados podría conducir un rayo al lugar donde escuchaba el enfrentamiento. Lentamente comenzó a apretar su fragmento. La energía fue fluyendo por su brazo… De inmediato una sonrisa se dibujó en el doppelganger. Mary giró su rostro hacia el lugar donde se libraba la batalla, los abrió y con la visión entrenada que los Electric le ayudaron a desarrollar pudo ver la velocidad de Mei. Alzó el fragmento creando un fuerte rayo que cayó sobre la chica.
–¡Mary, no! –Gritó Andrea. De inmediato apareció un segundo rayo en dirección a Alexa.
Este había sido creado por el doppelganger, quien sostenía una sonrisa de triunfo. Mei y Alexa habían sido impactadas, pero al igual que antes Mei desapareció. Mary estaba en shock. ¿Su doble también podía controlar la Zirconia?
–¿¡Cómo demonios has hecho eso, Mary!? –Mei sostenía la espada en su cuello lista para degollar.
–¿Ha… hacer qué?
–No te hagas la inocente. Ninguna piedra puede usarse aquí sin causar efectos secundarios… –La rubia apretó el filo de la espada haciendo que el cuello de Mary comenzara a sangrar.
La pelirroja tragó saliva. Entonces Anabelle no sabía nada del Cristal Terrenal… ella no sería la que le revelaría esa información, aún si tenía que morir el secreto se iría a la tumba. Mientras tanto Andrea movía el cuerpo inconsciente de su hermana y Robert… Robert se había abierto paso hasta Mei sosteniendo la espada de Alexa justo en el centro de la espalda de la rubia.
–Déjala en paz. –El tono del chico era serio.
–Vaya, Mary, tienes un novio osado… –rió– pero muy estúpido. ¿Crees poder ser más rápido que yo?
–¡Él no, pero yo sí! –Sonó una voz fuerte en el momento en que una punta de hielo cruzó el corazón de la doppelganger y una segunda iba hacia Mei.
Esta desapareció, permitiendo que Mary y Robert se movieran. El suelo comenzó a temblar en el momento en que una fuerte ventisca helada se hacía presente. Finalmente en el horizonte apareció Mike sobre una plataforma de hielo sosteniendo en lo alto su fragmento del Zafiro.
El temblor cada vez se hacía más fuerte por la cantidad de energía usada. Alrededor de Mike se formaban puntas de hielo que no tardaron en lanzarse hacia los lugares en los que aparecía Mei, esta no dejaba de esquivarlas con desespero.
La fuerza del sismo empezó a crear grietas en el suelo. Se había convertido en un terremoto. Una punta alcanzó el brazo de Mei, haciendo que esta soltara un grito de dolor. Entonces todos pudieron ver esa figura blanca que flotaba junto a Mike. Mary tapó su boca al verlo sintiendo que su mundo se detuvo. El Frinx finalmente llego al suelo caminando a zancadas en dirección a Mei. Esta se había quedado tiesa al ver a Hide convertido en sal.
–Hide… –Por un momento los ojos de la rubia mostraron un destello de brillo y compasión, el cual no tardó en desaparecer, dejando ver nuevamente esa mirada carente de brillo–. De esa forma acabarán todos. –Y tras abrir un vórtice desapareció mostrando una sonrisa de satisfacción.
La nevada cesó al igual que el temblor. Mike soltó un grito de impotencia al momento que golpeaba el suelo. Mary dio pasos titubeantes hasta Hide, quien ahora era solo una estatua de sal. No podía creer que su amigo se había convertido en esto. Cayó sobre sus rodillas sin poder evitar que el llanto se abriera paso en sus ojos. Las manos temblaban mientras se acercaban a al rostro del c*****r. Apoyó los dedos sobre las mejillas del chico… y de inmediato se desintegraron en sus manos los granos de sal. Cubrió su rostro con ambas manos apoyándose en el hombro de Robert, quien estaba a su lado con ojos cristalinos. El chico la abrazó.
Alexa se incorporaba lentamente con la ayuda de su hermana. Ambas miraban el panorama con rostro lleno de tristeza. Nuevamente Anabelle había hecho estragos.
–Cosas como estas seguirán pasando si no la detenemos. –Intervino Alexa poniéndose de pie–. ¡Tenemos que acabar con esa mujer!
No hubo respuesta. Poco a poco fue apareciendo una multitud junto a todo el elenco de lo que parecía ser una obra de arte llena de efectos realistas. Quienes presenciaron todo el escenario estaban boquiabiertos.
–Te ayudaremos. –Habló una mujer dirigiéndose a los chicos.
Esta fue seguida de más personas que estaban dispuestos a ayudar a salvar los mundos. El viento comenzó a soplar y este se llevaba los finos granos de sal. Mike no paraba de derramar lágrimas con rostro inexpresivo. No salía de su shock. La vulnerable estatuilla de sal poco a poco fue desapareciendo, dejando solo una pequeña montañita blanca.
–Hide, fuiste un gran amigo… tan leal como un hermano… y no fui capaz de salvarte. –Mike miraba al horizonte, al lugar donde el viento se llevaba los granos de sal. El agujero que sentía en su corazón no tenía comparación. No era el primer cercano que perdía… y tampoco pudo hacer nada–. Acabaré con esto… ¡lo juro!
Mary finalmente limpió sus lágrimas y, dirigiéndose al público que había decidido ayudarles, les dio las instrucciones necesarias. Todos aceptaron las instrucciones y se retiraron, sabiendo que en dos días debían volver. A excepción del catastrófico sacrificio de Hide la misión había sido un éxito. ¿Cómo podrían pensar en seguir sin tener a su lado las ocurrencias del joven pelinegro? Tantos años compartiendo con aquel chico y ahora simplemente había desaparecido… ¡Tan solo de pensarlo parecía solo un mal sueño!
El fuerte aleteo del fénix llegó a sus oídos. Fehila se acercaba y junto con ella Jaen y Scarlet, además del chico nuevo que les acompañaba.
–¿Todo en orden? –Inquirió Jaen bajando de Fehila–. ¿Han logrado convencer a algunos humanos?
–Si. –Respondió Mary a su segunda pregunta mirando al suelo. ¿Cómo podía decirle a Jaen que su mejor amigo ya no estaría con ellos? De todos los humanos el castaño era evidentemente el más cercano a Hide–. Lo hemos conseguido.
–Bien… ¿pero porque todos están tan cabizbajos? –Scarlet miraba a todos lados. Sus ojos se detuvieron en el rubio, quien miraba aún al horizonte sin dejar de derramar lágrimas. Algo no estaba bien; Michael no era alguien que lloraba a no ser que las cosas fuesen muy graves–. ¿Mike? No sabía que estabas con ellos. ¿Conseguiste reunir a alguien?
–No. –Respondió el Frinx inexpresivo.
Jaen y Scarlet se miraron a los ojos sintiendo un fuerte nudo en su garganta. Ambos pensaron exactamente lo mismo pero la peliverde no supo cómo abordar aquella pregunta.
–¿Dónde está Hide? –Intervino Jaen recordando el mal presentimiento que Fehila había tenido.
Nadie respondió.
–¿Dónde está Hide? –Preguntó por segunda ocasión, esta vez se sintió la salpicadura de la desesperación en su voz.
No hubo respuesta.
La respiración del chico se agitó al no encontrarlo mirando a todos lados.
–Supongo que tú debes ser Jaen. –Andrea se acercó al chico. Todos se quedaron asombrados de ver a una Nighter–. Siento decirte que tu amigo ya no se encuentra con nosotros.
–Oh, ya. ¿Dónde se ha ido? –Jaen pareció tranquilizarse.
–No me has entendido. –Andrea tragó saliva. Incluso para una Nighter dar noticias como esa resultaban un tanto complicadas–. Tu amigo ha muerto.