Regreso a Ashura

1748 Palabras
Javier se encontraba en las playas de Ashura, mirando al océano como su destino. Sabía que los Electric eran una r**a que los Tritones temían por su alta vulnerabilidad, pero esto no quitaba lo tramposos que podían llegar a ser. Llenando sus pulmones con un voltaje alto se adentró en el océano. Los Electric podían mantenerse vivos sin oxígeno por largos períodos, solo necesitaban de su electricidad. Lentamente se adentraba en lo profundo de una extensa masa de agua. Múltiples criaturas se movían de un lado a otro, desde pequeñas hasta gigantescas. Javier hubiese deseado usar su velocidad luz para llegar a la Atlántida, el reino de los Tritones, pero sabía que esto restaría la cantidad de voltaje que consiguió reunir, por lo que restaría su tiempo de permanencia bajo el agua. Tras largos minutos nadando hacia el fondo del mar, divisó el enorme Palacio Submarino y junto a este la majestuosa ciudad de los Tritones. Muchos de estos nadaban de un lado a otro y miraban al Electric cuchicheando entre sí. Todos preferían alejarse por temor a morir electrocutados. Sabían que una simple chispa llenaría el agua de electricidad. Javier no se desvió. Llegó a las puertas del Palacio Submarino, lugar donde fue interceptado por un par de tritones de alto rango, guardias con medio cuerpo de serpiente y musculatura excesiva. Los Tritones contaban con dos tipos de criaturas diferentes, a quienes categorizaban según su fuerza, por lo que toparse con uno de alto rango bajo malos términos no podía terminar muy bien. –¿A dónde crees que vas, Electric? –Soltó uno de los guardias con su grotesca voz. –Traigo un mensaje de Su Majestad, el Rey John para el Rey Jules. –Javier respondía con firmeza. –No estábamos esperando ningún mensaje de los Electric… –Intervino el segundo soldado. –Realmente es urgente. Necesito verle. –El Electric alzó la vista mirándoles a los ojos. Uno de los dos hizo señas al otro para que consultara al rey. La civilización de estas criaturas era bastante sorprendente. Una ciudad submarina con todo lo que se encontraba en la superficie. Algunos artículos eran colocados en el interior de burbujas de oxígeno para garantizar su vida útil. Estaba claro que no se podía subestimar la inteligencia de la r**a submarina. Después de un instante, salió. –El Rey Jules ha accedido verte. Aun así te vigilaremos, Electric. –Respondió el tritón con desconfianza dando paso a Javier. Las puertas del palacio se abrieron para el mensajero, quien entró lentamente. En el fondo se divisaba el imponente trono del mar y sobre este la figura de su rey. A diferencia de las demás razas, Jules era un chico de apenas dieciséis años. Llevaba el torso desnudo como era común entre su r**a. Su aleta era de un hermoso azul rey, la cual solía ostentar por ser un tono poco común. Los cortos cabellos azules servían de sostén para la imponente corona de los Tritones. Finalmente posó sus grises ojos sobre Javier. –A juzgar por tu vestimenta sé que eres un oficial personal de John–. Jules alzó una ceja. A pesar de ser joven se consideraba como el monarca más osado e irreverente de todos–. ¿A qué te ha enviado? –Su Majestad Rey Jules. –Javier hizo una reverencia como era de esperarse–. El Rey John me ha enviado a solicitar apoyo y crear una emboscada contra Anabelle. Los ojos de Jules se entornaron al escuchar su propuesta. Era de conocimiento público que su r**a era aliada de los Firex… sin embargo incluso para ellos era obvio que Ariana tramaba algo extraño en estos últimos días, algo que los Tritones desconocían. –Explícate. –Respondió el joven monarca con gesto pensativo. –Anabelle ha destruido nuestra ciudad. –Comenzó el mensajero–. Todos los Electric estamos ocultos en un refugio diseñado para este momento. La humana ha creído robar la Zirconia Eléctrica, pero lo cierto es que hemos conseguido engañarla. –¿Han engañado a Anabelle? –Jules sonó incrédulo. –Así es. –Asintió Javier–. La Zirconia que robó es falsa. La real aún está bajo nuestra custodia. –Una proeza digna de un elogio. –Reconoció el joven. –Es cuestión de tiempo para que esta se dé cuenta del engaño y venga en busca de la real… –Es allí donde planean emboscarla ¿o me equivoco, guapo? –Jules entornó los ojos alzando una ceja como si intentara procesar a la perfección cada pequeño detalle. –Está en lo cierto, Su Excelencia. Jules chasqueó los dedos apartando por el fin el agua del rostro de Javier. Consiguió respirar después de tanta resistencia sin oxígeno. –No deberías ser tan amable con los Electric, Jules –Resonó una voz femenina en el palacio. Una sirena se acercaba al rey. Cabellos oscuros cual azabache iban recogidos en un moño tras su cabeza. Ojos filosos miraban a Javier. Un par de pequeños colmillos sobresalían de sus encías. –Marie. –Jules sonrió al verla–. Es bueno que estés aquí. John desea formar una alianza temporal con nosotros, los tritones con el fin de emboscar a Anabelle. –Explicó el joven a su hermana. Sí, a pesar de que el tritón era el heredero al trono este delegaba gran parte de la corona sobre su hermana menor. Ambos se consideraban reyes iguales y poseían la misma autoridad que el contrario. –Una propuesta interesante. –Mencionó la chica mirando con detenimiento a su invitado. Jules por fin dio un espacio a Marie para que esta se sentara a su lado y de inmediato la rodeo con un brazo. Pidió a Javier explicar nuevamente su estrategia a Marie, quien escuchaba con ojos entrecerrados y una sonrisa. –Una alianza de tal índole requiere una discusión previa, Nii –La chica miró al su hermano mayor. –Estás en lo cierto. –Javier dio al rey la solicitud escrita que John había enviado–. Lo consideraremos y pronto estaremos enviando la respuesta. –Muchas gracias, Su Alteza. –Javier mostró una reverencia. –Antes de retirarte… –El joven Rey entrecerró los ojos–. Nuestra conversación nunca se dio. Solo John puede enterarse. No creo necesario explicar lo que ocurriría si alguien más se enterase… –Como Su Majestad ordene. *** Jaen y compañía estaban boquiabiertos al acercarse al White Hall y ver que había una enorme masa de personas fuera de este que aguardaban que algo comenzase. Desde armas de fuego hasta simples cuchillos se veían. Se preguntaron cómo era posible que no hubiese habido escándalos por tan grande cúmulo. Tan pronto se acercaron todos los miraron y dieron paso a que entraran. Murmullos se oían. –Realmente son ellos. –Visten de forma peculiar. –Todo esto parece una película de ficción. –Espero que no esté perdiendo mi tiempo. Sin responder a ningún comentario los chicos entraron al enorme lugar, el cual, como era de esperarse, se encontraba abarrotado de personas. Un aplauso resonó cuando estos entraron. Jaen tragó saliva y con pasos firmes subió hasta la tarima donde lo esperaban Aneus y Erik. El primero dio pasos hacia Jaen y le extendió un micrófono. –Solicité apoyo por mis redes usando el popular video de tu fénix de hielo con permiso de mi empresa–. Habló el pelimorado mirándole a los ojos–. Solo espero que esto valga la pena. –Alzó una ceja–. Confío en ti, Kuze. –Muchas gracias, Aneus. –Y tras un suspiro miró al enorme auditorio que tenía en frente. Las enormes pantallas exteriores se encendieron mostrando la imagen de Jaen. Todos soltaron un grito de emoción. Era claro que estaba siendo reconocido como un líder… con solo dieciséis años lideraría una masa de humanos. Tragó saliva y, armándose de valor comenzó a hablar. –Debo comenzar agradeciendo a todos por estar aquí y atender al llamado de ayuda. –Sus manos temblaban. Nunca antes había estado frente a tantas personas–. Mi nombre es Jaen Kuze, encargado de liderar a tantos humanos se unan a las filas. –Un grito de la multitud le recordó nuevamente a Jaen que era reconocido como tal. No había dudas al respecto–. Como han podido escuchar, Ashura y el mundo humano están en peligro. Ocho gemas mantienen la estabilidad de ambos mundos y cada una debe estar custodiada por una r**a diferente. El Zafiro Congelado por los Frinx. –Mike dio un paso al frente en representación de su r**a–. La Esmeralda del Viento por los Clorux. –Scarlet alzó su mano al ser la última Clorux–. La Zirconia Eléctrica por los Electric, a quienes conocerán apenas entremos en Ashura. La Amatista Submarina por los Tritones, la Perla Celestial por los Whiter, el Rubí del Fuego por los Firex, el Cuarzo de la Noche por los Nighter. –Andrea y Alexa quitaron su capucha, mostrándose como dicha r**a–. Y finalmente una última gema, la cual hizo aparición hace unos días. –Jaen alzó la mano sosteniendo un fragmento de su piedra–. El Cristal Terrenal, guardado por nosotros los humanos. >>Una humana cegada con el poder y la destrucción tiene como objetivo robar las ocho gemas para alzarse en la cima y crear una tiranía. Tiene en su poder tres de estas y está a punto de conseguir la cuarta. Ha estado a punto de exterminar estas tres razas. –Jaen señaló a sus compañeros–. Y… ha asesinado incluso a humanos en el camino. –No pudo evitar que su voz se quebrara. Sus ojos se cristalizaron al recordar el sonriente rostro de su mejor amigo y un nudo se formó en su garganta. Fue imposible para el resto de los chicos no sentirse dolidos con este recuerdo. Aneus, al ver semejante panorama dio un paso al frente, colocó una mano en el hombro de Jaen y tomó el micrófono. –A pesar de desconocer todo este marco de circunstancias Erik ha sido testigo de los estragos que esta mencionada mujer puede ocasionar. –Comenzó sabiendo que apostaba su popularidad a un rumor desconocido–. Uno de sus compañeros ha sido asesinado por ella. No estoy seguro de nada, pero debemos apoyarlos. ¡Es por eso que juntos les ayudaremos a acabar con la amenaza! ¡¿Quién está conmigo?! La respuesta se manifestó en un fuerte grito decisivo. Justo en ese instante un fuerte viento sopló dentro del White Hall y tras Jaen se abrió un portal. John se dejó ver del otro lado. –Jaen… es bueno vernos de nuevo. –Saludó el mayor de piel tostada aunque no hubo ninguna muestra de felicidad en el tenso rostro del monarca–. ¿Has logrado…? –Abrió los ojos como platos al ver a la muchedumbre–. ¡Por la fuerza de Tiamat! ¡Son demasiados! –Con su ayuda detendremos esta catástrofe. –Intervino Mary. –Que los dioses te escuchen. –John tragó saliva–. Deben entrar rápido. Solo puedo mantenerlo por quince minutos. Con ayuda de los chicos junto a Aneus y Erick la multitud comenzó a cruzar el portal, dando inicio a lo que esperaban fuera su victoria.
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