El funeral del viejo Conde Mortimer se dio rodeado de muchas personas que lo conocieron y lo apreciaron en vida, y entre ellos estaban también el Conde Leonard Gerald y su futura esposa Adali. Las miradas curiosas no se hicieron esperar al ver a dos parejas en el sepelio. Las mujeres chismosas murmuraban muy bajito de lo que veían y suponían estaba sucediendo entre esas parejas. Una mujer regordeta y de mejillas sonrozadas y de sombrero con plumas negras le decía a otra que era tan delgada que parecía que se la llevaría el viento. ¡He escuchado que dicen que mientras el viejo Conde dormía, ella se levantaba de su cama para dormir con su nieto y que el Conde lo sabía pero no decía nada! ¡Qué indecente! Decía la mujer delgada ¡Y no te he dicho lo mejor! ¡Dicen que está embarazada del

