Como nos ha cambiado la vida, me encuentro pensando cuando suena mi teléfono. —Hola. —Que efusiva mi cielo, ¿estás bien? —Sí, perdón, solo he tenido algo de nauseas todo el día y estoy irritada. —Te invito a comer algo rico y luego nos vamos tú y yo de fin de semana a donde tú elijas. —Bruno, no quiero comer nada, solo quiero dejar de sentirme mal. Pobre Bruno, lidiaba con todos mis malestares siempre de la mejor manera, siempre con su mejor sonrisa y atendiendo mi mas mínimo capricho. —Ya cielo, en 10 minutos paso por ti. Y así lo hizo, en un rato mas estaba entrando por mi oficina con un vaso lleno de limonada helada. —Esto está delicioso, gracias. —Bebe entonces, y vamos, ya está todo arreglado, Madi se quedará con tu hermano y Catalina este fin de semana, tú y yo saldremos

