—¡Vaya suerte, guapa! –Me dice la esposa de Liam, un jugador del equipo contrario a Bruno, pero con quien tiene buena relación —te has liado con el sueño de toda mujer —me sonríe y es una sonrisa fresca y relajada, tiene un acento español que me recuerda mis tiempos en el viejo continente. De inmediato hacemos clic, tanto con ella como con las otras chicas, todas jóvenes y la mayoría casadas y con al menos un bebé ya. —Lo se, Bruno es un amor y me hace muy feliz —digo en respuesta a su comentario, todas las demás me dan sus buenos deseos, yo agradezco y miro a Madi que sonríe divertida, le guiño un ojo y ella me responde igual. Luego de terminar el partido amistoso las chicas una a una van bajando en cuanto salen sus respectivas parejas de los vestidores, nos despedimos con la promesa d

