Al recibir la ubicación que le he mandado de inmediato me regresa la llamada. —Hermano, ¿qué pasa? ¿Necesitamos algún trámite? —No, vas a ser mi testigo en mi boda. —¡¿QUÉ?! ¡¿Estás loco?! —le escucho gritar en el teléfono—. —Absolutamente, y me hace muy feliz esta locura. —Carajo, estás hablando en serio —responde con calma y algo de sorpresa—. —Muy en serio, y serás mi testigo; voy a comprar el anillo, las alianzas, el vestido y a reservar para comer en algún lugar. —Definitivamente sí estás muy loco, pero yo estoy contigo ¿Dónde te veo? —En las oficinas, de ahí vemos qué sigue. —De acuerdo, estoy saliendo. Fue una aventura, accedieron a darme la licencia de matrimonio, actas y todo en menos de dos horas, cuando tienes que esperar hasta dos días, es lo bueno de que tu amigo s

