—Has estado increíble, cariño. —Eres un cabrón, Bruno. Solté una carcajada, era su manera de decirme que lo había disfrutado plenamente. —Hasta mas tarde, cariño. Me regaló una mañana fenomenal, primero en la ducha y ahora esto; estaba con una erección dentro de mis pantalones que no sabía como la iba a controlar, de pronto una llamada del colegio de Madi me alertó y lo que escuché hizo en dos segundos desaparecer mi erección. —Sr. Michel, hay una persona de apellido Spencer pidiendo que le entreguemos a su hija, dice tener autorización para llevársela, pero no es su esposa, la persona que está fuera no es la señora Michel. —Por ningún motivo mi hija puede salir, en un momento estoy ahí. Salí a toda prisa y abordé el Mercedes que a toda marcha hice recorrer las calles, el tráfi

