Dejé escapar un gemido tan fuerte que me provocó la liberación que tanto ansiaba, y fue en incremento al sentir que él estaba consumiendo cada gota del líquido que emanaba de mi cuerpo, creí que sería el final, del momento y de mi vida y qué equivocada estaba; se acercó a mi boca y me dio un beso rápido que no me dio tiempo a reaccionar y devolvérselo, cuando quise él ya se había alejado de mi boca y me giró sobre mi cuerpo para entonces sí atar mis manos a la espalda con la otra suave cinta, me colocó el pecho sobre un cojín y con el trasero levantado y expuesto a su antojo me volvió a estimular con golpes suaves que increíblemente volvieron a encenderme. —¿Duele? —Me gusta. —Me doy cuenta mi vida, no tienes idea como me pone eso, pero falta todavía nena —su voz tan cerca de mi oreja m

