La tomo en mis brazos para ir a la ducha, sus piernas no responderían por si solas, es un baño por mero requisito y para refrescarnos así que es rápido, así como la traje ahora la llevo en brazos a la cama, me mira con desconfianza mientras la seco con una toalla limpia. Separo las sabanas para meternos en la cama y las alertas se vuelven a encender. —Tú no vas a dormir aquí. —Oh cariño, ¿quieres que empecemos de nuevo? Por mi no hay ningún problema, puedo hacerte mía las veces que tú lo desees. Me mira como si quisiera irse a golpes sobre mi, pero no me importa. —…anda, vamos a la cama. Finalmente entra en la cama y yo la sigo, la atraigo a mi y la recuesto sobre mi pecho. —Estaba enamorado de una chica a la que Susan nunca aprobó -le cuento con serenidad, recordando todo lo pasa

