—Buenos días cariño —le susurré al oído en cuanto la sentí moverse, yo estaba despierto hacía unos 15 minutos, pero ella dormía plácidamente sobre mi pecho y quise contemplarla así, tan calmada, tan indefensa, tan hermosa y dejé que el suave olor de su piel y su cabello penetrara en todos mis sentidos—. —Buenos días —me dice mientras se acomoda y relaja su cuerpo sobre mi pecho, yo comienzo a acariciar su cabello y beso su cabeza—. —Has dormido bastante bien, ¿quieres seguir en la cama? —Quisiera, pero tengo pendientes en la agencia. —Ni hablar, el deber nos llama. Pero déjame un poco mas sentir tu cuerpo así junto al mío. —No me digas eso porque entonces no querré salir de la cama. —Ah perfecto, llamamos a la oficina y diremos que no iremos hoy. Mi pequeña bruja ríe con malicia.

