Escucho su respiración cerca de mi, me tiene tomada por la cintura con fuerza, está dormido pero no afloja su agarre; en mis brazos está Madi y se remueve un poco cuando yo intento zafarme así que dejo de moverme y me quedo dormida. A la mañana siguiente salgo de ahí y voy rápido a mi habitación a vestirme, y bajo luego para ir a ensillar mi caballo y al paso por el recibidor escucho la voz de mi nana. —¿Usté para dónde cree que va? Me freno de inmediato y sin voltear le respondo. —Voy a salir, regreso mas tarde. —Soy vieja pero no tonta, ese marido suyo la buscó ayer por medio Colombia y usté sale sin avisarle nada, la pobre criatura pasa preguntando por usté y el hombre igual ¿qué pasa acá mi niña? —Nada, no pasa nada. Tengo que irme, hay trabajo que hacer. —Y me imagino que usté

