Llegamos a la Cafetería nos sentamos en la acera mi teléfono suena
—Buenos días Príncipe
—Buenos días princesa ¿cómo amaneciste?
—Bien y tú
—Agotado, me voy a duchar por que voy tarde a la universidad, ¿nos vemos esta noche?
Fátima hace gestos de burla golpeé su hombro.
—Si perfecto pasas por mi
—Listo princesa te quiero.
—Yo también besos.
Cuelgo y vemos que se acerca una moto se estaciona justo enfrente de nosotros se baja un chico su cara se me hace familiar y empiezo a recordar ¿En dónde lo ví?, ¿En dónde? se me prende el bombillo era él andaba con Nehemías y Fabio en la discoteca.
Ahora sí lo distingo bien sus ojos son de color miel, es robusto con un piercing en la ceja, moreno es muy apuesto.
—¿Nehemias no ha llegado?—pregunta mientras se pasa la mano por el cabello.
—No,aún no—Respondo veo el reloj y ya son las ocho y veinte.
Vemos que otras moto se acerca se estacionan justo detrás de la otra.
Nehemías se baja de una moto negra con unos detalles plateados sabía que él es un amante a las motos pero no sabía que tenía una.
Caminan hacia nosotros y note que la comisura de su labio esta partida con un poco de sangre.
Saluda a su amigo con la mano—¿Qué haces aquí James?
Se encoge de hombros—Necesito hablar contigo,y ¿Qué te pasó? Te entraste a golpe o qué.
—No imbécil es que me pare sonámbulo y me pegue con la pared.
Fabio ríe entre dientes y Nehemías lo ve con cara de pocos amigos.
—¿Qué te pasó?—Le pregunto mientras trató de tocarle la herida.
Él me da un manotón y me deja confundida—No es TÚ problema—me mira con rabia.
Todos guardan silenció.
Sin darme de cuenta una estupida lágrima cae por mi mejilla.
Fátima lo empuja —Eres un maldito imbécil.
Me doy la vuelta, seco las lágrimas respiró hondo Fátima me abraza —No llores por ese idiota no lo merece.
Fabio pasa a mi lado y abre entremanos, dejo mi bolso en donde siempre, camino al baño, suelto un suspiro de frustración abro la llave y lavó mí rostro, me miró al espejo mis ojos están rojos vuelvo a mojar mi rostro, ¿Por qué derramar lágrimas por alguien que no vale la pena?, ¿Por qué derramar lágrimas por alguien que ni siquiera le importas?.
Cierro los ojos unos segundos, respiró hondo y salgo del baño, para mí desgracia chocó contra Nehemías.
Sigo caminando pero el me sujeta del brazo —Fea...
Me suelto de golpe
—Disculpa, mala mía no quise actuar a si.
Niego con la cabeza—No mala mía por preocuparme por tí.
Abre los ojos —Te preocupas por mí
Rodeé los ojos sin responderle —Vamos a trabajar.
Me giro y de nuevo me sujeta del brazo.
—Fea... Yo...—fue interrumpido por Fabio.
—Nehemias James quiere hablar contigo.
Él asiente me suelta y sigo ni camino, busco el delantal me lo pongo al igual que el tapabocas
Hay algunos clientes voy a sus mesas y tomó la orden se las llevo a Fátima y ella prepara el café, noto que James paso hablar con Nehemías, hay varios clientes esperando para cancelar.
Vuelvo a entrar a la parte de atrás para buscar a nuestro famoso jefe y lo escucho hablar muy bajo con los chicos.
—Entonces vas a competir está noche.
—No lo sé si papá se entera me mata.
—No se va a enterar hay un gran premio.
Me acerco un poco más a la puerta.
—Va a estar Alison, vamos Neh anímate.
—Bueno está bien nos vemos en donde mismo.
Tocó la puerta para que piensen que acabo de llegar.
—Nehemias estamos full, será que mueves tu culo a cobrar—Cruzo los brazos sobre el pecho.
Se despide de Julio.
—Nos vemos luego Diana—me guiñe el ojo.
La conversación de esos tres me deja pensativa una carrera y quién coño será Allison.
«a ti que te importa tu tienes tu novio»
Aquí vamos de nuevo consciencia al ataque.
«Olvídate de él no eres su tipo además tienes a Gabriel»
—¡Fea!, Será que puedes mover tu culo plano del camino que nececito pasar.
Lo miró con mala cara y salgo atender los clientes, la mañana es una de las horas más movidas a la mayoría de las personas les gusta tomar café antes de irse al trabajo.
Para animarme tenía que colocar música conecte mi teléfono y empieza a sonar Lo aprendí de tí de Ah-Ash.
Nehemías me mira y hace un gesto de asco—Fea, tú quieres que nos cortemos las venas por favor la gente nececita animarse no entrar en estado de depresión.
Subo una ceja—Dejame decirte que eso es música romántica y a la gente le gusta el romanticismo yo no tengo la culpa que tú seas un antiromantico—Giro mi cuerpo y camino a una de las mesas la música deja de sonar volteó el rostro y Nehemías tiene mi teléfono en sus manos , conecta el suyo...
Si se da de Myke tawers y Farruko empieza a sonar.
Guiña el ojo y me lanza un besó.
Después de una hora activa la cafetería se queda sola.
Me siento y sacó mi teléfono tengo unos cuantos mensajes de Gabriel se los respondo y me pongo a leer w*****d.
—Diana, Mañana va a ver un evento en la disco te apuntas.
Asiento.
Nehemías se sienta a mi lado —¿Qué haces?.
—Leyendo, ¿Por qué? Me vas a despedir por eso—Lo miró por el rabillo de mi ojo.
—No... —Echa su cabeza hacia atrás y luego se pone hacia adelante reposando sus brazos sobre su regazo—¿Qué estás leyendo?
—El juego del Mafioso de Raychel campos
Sonríe—Puedes leerlo en voz alta.
Lo miró y empiezo a leer, él me mira con atención se moja los labios—Fea, de verdad parezco Dumbo.
Río entre dientes—Si y aparte apestas a zorrillo.
Se huele ambas axilas —Es que no sabía que quitaban el agua—Se cruza de brazos—
Deje de leer y me giro hacia él su mirada y la mía se congelan por unos instantes, agarra un mechón de mí cabello y con un gesto delicado lo coloca detrás de mi oreja—Fea... No es verdad...
Lo miró confundida—No es verdad ¿qué?...
La campanilla suena y él se pone de pie y la silla cae hacia atrás.
Sonrió y lo ayudo ayudó.
Mi teléfono suena y es Gabriel.
Nehemías me mirá tarde para contestar pero al final tomó la llamada él se da la vuelta y se dirige a la caja.
—¡Hola princesa! ¿cómo va tu día?
—Bi...Bien.
—¿Estás ocupada?
Antes de responder su pregunta Nehemías grita —¡Feaaaa!—Su tono lleva algo de molestia—.Piensas que yo también voy a tomar las órdenes ven y mueve ese trasero
Suelto un suspiro de exasperación.
—Te llamo luego
Camino hacia Nehemías —Eres odioso.
Él sonríe de oreja a oreja y me guiñe el ojo.
Ruedo los ojos y vuelvo a trabajar...