Carreras

1622 Palabras
Terminó mi turno, suena la campanita de la puerta giro a ver quién es, Nehemías suelta un suspiro de fastidio. —Hola princesa lista para irnos. Asiento —Pero tengo que decirle algo a Fatima. Camino a la parte de atrás de la cafetería Fátima está terminando de ordenar algunas cosas. —Fati... Amiga sabes que te amo. Ella se voltea a mirarme —¿Dime que quieres?— Alza una ceja. Hago puchero— Será que podrías averiguar en donde son las carreras de moto—le suplicó—.Por favor Se coloca las manos en la cintura —Me siento utilizada. Juntos mis dos manos y le ruego—¡Por favorcito! ¡Siiii!, Fabio bota la baba por ti solo pregúntale y me escribes. Somos interrumpidas —Fea, tu muñequito de torta está preguntando por tí. —¿Mi qué?... Se pasa la mano por el cabello—Javier, pregunta por tí. No puedo evitar sonreír —No voy a discutir contigo nos vemos—le paso por un lado pero el sujeta mi codo. Vuelvo mis ojos hacia él me mira fijamente y si me derrito como un cubo de hielo cuando se expone al calor. —¡Fea!—Suelta mi brazo y continue mi caminó Gabriel está sentado en la barra con su teléfono. Besa mi frente y salimos de la cafetería Me abre la puerta del copiloto, me doy de cuenta que no llevo mi bolso. —Mi bolso se me quedó. —Si quieres te lo buscó. Niego con la cabeza —Tranquilo, yo lo busco Bajo del auto y camino de nuevo a la cafetería abro y chocó contra Nehemías. —¡Aussshhh!—me quejo porque caigo de culo. Subo la mirada él sonríe de lado me pongo de pie y me frotó el trasero. —¿Te lastimaste?—me entrega el bolso —Un poco. —¿Qué te lastimaste? si no tienes culo. Tomó el bolso y golpeó su hombro —¡Callate Dumbo! Suelta una carcajada. —No me ofendes Dumbo es un elefante y los elefantes lo tienen grande. Abro la boca en una “O” y siento como la sangre me sube a la cabeza. Giro mi cuerpo y camino a la salida —¿Por qué? Te sonroja Me detuve pero no lo miré le saque el dedo corazón y seguí caminando. Subí al auto Gabriel estaba un poco extraño. En todo el camino no dijo ni una sola palabra. Llegamos al edificio él se estaciona en donde siempre. —¿Te sucede algo?—Murmuro Sus ojos grises me miran y hay una chispa de enojó. —¿Qué esta sucediendo con Nehemías? Mi cerebro se pone modo alerta. —¿De qué hablas?— entramos al edificio subimos las escaleras porque a Gabriel le dan pánico los ascensores —Diana, no me dijiste que él también vive aquí ¿por qué? Me encojo de hombros —Porque no tiene importancia además—Suspiro subir tantas escaleras y al ritmo que voy agota—.No habíamos hablado. Llegamos a mi piso empiezo a buscar las llaves en mi bolso —Mierda¿donde están? yo las tenía aquí—Sigo buscando. —Te ayudó. Niego con la cabeza me arrodilló en el piso y volteó mí bolso salen muchas cosas pero no logro ver las llaves. Se me prendió un bombillo en la cabeza y solo puedo imaginar la sonrisa de Nehemías al sacarme las llaves del bolso. —Ese hijo de p...—Susurro entre dientes. —A lo mejor las dejaste en la cafetería—Se inclina ayudándome a buscarlas. El teléfono empieza a sonar es Fatima contesto. —Amiga misión cumplida. —¿Estas en la cafetería? —No ya me fui ¿por qué? Me alejo un poco para que Gabriel no escuché —Dumbo me saco las llaves del bolso y ahora no puedo entrar al depa. Se carcajea—¡Fátima! No es gracioso a ver dime ¿en dónde son las carreras? —Él lo hizo al propósito todo fue predeterminado—Vuelve a reír—Nehemias es un tonto no tan tonto. Gruño—¡Fátima!—mi voz suena más alto de lo que quería Gabriel me mira. —Ya, ya está bien, las carreras son a las afuera de la ciudad en donde está el terreno vacío sabes. —Si, ya se nos vemos hay— cuelgo el teléfono y volteó a mirar a Gabriel—Las llave las tiene Fátima se me quedaron tendremos que ir a buscarlas a las afuera de la ciudad. «Mentirosa» Empieza a recoger las cosas del piso las mete en el bolso y se pone de pie—Esta bien vamos En el camino Gabriel me cuenta cómo le fue en la universidad, al llegar al terreno en donde se realizan las carrera se estaciona y ambos bajamos hay música a todo volumen autos y motos por todos lados. —¿Qué hace Fátima aquí?—examina el lugar y arruga un poco las cejas. El rugido de los motores se filtra por mis oídos sacó mi móvil y le escribo a Fatima. «¿En dónde estás?». Me envió su ubicación por w******p. Gabriel entrelazó sus dedos con los míos, seguimos la ruta hasta que llegamos a donde esta Fátima. Busco a Nehemías con la mirada pero hay mucha gente Fátima se acerca y saluda a Gabriel que tiene cara de pocos amigos. —Las llaves Fátima Diana y yo tenemos que irnos—Su voz era un poco seca Se le nota que está incómodo y enojado —¡Eh!...Bueno las llaves...—Fatima intercambia mirada conmigo—.Se me quedaron en mi bolso que está...—piensa unos segundos—mi bolso... ¡Ah! Ya me acordé lo tiene Fabio tengo que buscarlo. Sigo buscando a Nehemías con mis ojos hasta que ¡pum!, Lo ví pero hubiera preferido no encontrarlo una chica morena,cabello rulo corto, está sentada en su regazo, el corazón empieza acelerarse, su mirada encuentra la mía y solo articula una palabra con sus labios, no tengo que hacer mucho esfuerzo para saber que lo que me dice es —¡Fea!. Mi cerebro deja de coordinar con mi cuerpo y se dirige hacia él. A su alrededor hay mucha gente entre ellos ví a James Nehemías al ver que me acerco le susurra algo a la morena ella se pone de pie y se marcha. —Regresame mis llaves Nehemías—Cruzo los brazos sobre el pecho Se pone de pie, el es un poco más alto que yo así que tengo que alzar la vista. —¿Tus llaves?—Su tono es un poco burlón La verdad no estoy de humor para sus juegos me quiero largar. —No estoy para juegos dame mis llaves y tú continúa con tu novia. Se carcajea y mira hacia donde esta James —Estas celosa fea. Niego con la cabeza —¿Por qué? Estaría celosa, dame mis llaves—Vuelvo a repetir Se busca en uno de los bolsillos de su pantalón y saca mi llavero de Coca-Cola Intentó quitársela pero el las sube y es obvio que ni dando saltos logro alcanzarla. —Dame de una puta vez. —¡Hey!, y ese vocabulario fea. —No escuchaste que te dijo que le dieras sus llaves—Gabriel está justo a mi lado con su hombros tensos, la mirada rabiosa y los puños apretados a ambos lados. —Esto es entre ella—me señala a mi—.Y yo se señala a él mismo. Gabriel da un paso adelante y queda frente a frente con Nehemías. —Te recuerdo que Diana es mi novia y sus asuntos son los míos dame las llaves y nos vamos. Nehemías echa la cabeza a un lado y sus gestos se endurecen. —Sabes algo Muñequito de torta—Todos los que están a nuestro alrededor se ríen—.No me da la gana de darte las llaves. Gabriel lo empuja, la comisura del labio de Nehemías se curvan hacia arriba y en una milésima de segundo golpea a Gabriel en el rostro este cae al piso y Nehemías se le pone horcajadas y empieza a golpearlo una y otra vez. —¡Ya basta!, ¡YA! NEHEMÍAS ¡YA!... No me hace caso y sigue golpeándolo me guindo como un mono recién nacido en su espalda—¡Basta!, ¡basta! ¡Ya! lo vas a matar. Se pone de pie y caigo al piso con la respiración agitada y unas cuantas lágrimas recorriendo mi mejillas. Abre los ojos como platos su pecho sube y baja por la adrenalina, torpemente me pongo de pie y me colocó al lado de Gabriel tiene la cara manchada de sangre el labio partido e hinchado. Esto le dejara unos cuantos morados en su rostros. Nehemías se da la vuelta y se escapa entre la multitud —¿Estas bien?—Que pregunta después de semejante golpiza como se me ocurre preguntarle eso. Él asiente y se sienta. —¡Wauuu!—Déjame adivinar Nehemías esa voz era de Fabio. Confirmo con un movimiento de cabeza —Fatima quédate con él voy a buscar mis llaves. Todas las personas a nuestro alrededor están en silenció solo la música suena alto. Los miró y algunos están susurrando algo. —¡JODANCE! Mientras me retiro chocó contra algunas personas camino en busca de Nehemías, hasta que ví su figura agachado de rodilla golpeando el asfalto Este hombre sí que está demente corro hacia él y antes de que su puño vuelva a golpear el pavimento lo detengo..
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