Carreras II

1499 Palabras
Se detiene su respiración es muy agitada, una línea de sangre corre por sus nudillos su mirada es fría su cuerpo está tensó —¡Ya basta! Te estás lastimando. —¿A ti que te importa?— vuelve a subir su brazo con la intención de golpear de nuevo el piso justo antes de que su puño estampe contra el pavimento colocó la palma de mi mano y su puño pega justo hay, siento como mis nudillos se lastiman al chocar contra el rústico piso. —¡Ausshh!—Cierro un poco los ojos —¡¿Estas demente?!, o se te soltó el único tornillo que tenías Lo miró por el rabillo de mi ojo el sujeta mi mano y la voltea para mirar, es un rasguño pero me causa una pequeña molestia. Su mano gruesa y áspera sujeta la mía, el corazón me late a mil por segundo, siento como mis mejillas se calientan, él me mira fijamente a los ojos. —¿Por qué viniste? —Por...Por...—genial bonito momento para que se te meta señora tartamudeo—Por... Vine... Nehemías coloca su dedo índice en mis labios—¿Por qué tan nerviosa? ¡Alerta!,¡Alerta!, ¡Sos!, Y ¡bum! Mi cerebro termina explotando Nehemías es algo así como un detonador y yo soy la bomba. —Vez que te sigo gustando. Hasta hay esta todo perfecto volvió el Nehemías arrogante y vanidoso. Bien todas apaguen las alarmas fue solo un simulacro una pequeña voz se burla de mí. Tragó grueso apretó—Vine a buscar mis llaves. Su sonrisa desaparece —No me refiero a eso, me refiero a ¿Por qué viniste tras de mí horita?—Hace énfasis en la última palabras. Pienso por unos segundos que buena pregunta ni yo misma me había hecho, por las llaves a quien carajo le voy a mentir a él idiota, ¿Por qué será que siempre la consciencia tiene que meterse en donde no la llaman? Para que no cometas idioteces. Nehemías chisquea los dedos sacándome de mi pelea interna — Vine a... Buscar mis llaves—Trate de sonar lo más convincente posible. Su rostro cambia agacha la mirada, y busca algo en su bolsillo veo mi llavero de Coca-Cola, lo lanza al piso —¡Hay están tus putas llaves ahora vete de una vez! De sereno pasa a estar molesto, hace un gesto de dolor, miró las llaves y luego miro sus heridas, de nuevo las llaves y empieza la discusión: heridas, llaves,heridas, llaves, sacudo la cabeza para salir de mis locos pensamientos y decido que las heridas son mi prioridad y he dicho ¡caso cerrado! Realmente se lastimo pero ¿Por qué tanta rabia?. —¿Qué vas hacer?—Aparta su mano. busco en mi bolsillo un pequeño pañito blanco que siempre llevo conmigo por qué mayormente sufro de alergia y nececito tenerlo para limpiarme la nariz. — Será que por una vez en tu vida podrías guardar silencio—le paso el trapo por la herida para limpiar la sangre. Me mira fijamente a los ojos el viento está un poco fuerte y alborota mi cabello haciendo que unos mechones me caigan por delante, él con la otra mano toma el mechón y lo coloca por detrás de mí oreja con delicadeza, con su dedo índice recorre mi oído hasta bajar a mi cuello, todos los músculos se me tensan, se lame el labio inferior, baja su mirada a mis labios. —Moche Río y la verdad me sorprende—No sabía que hablabas francés ¿Qué significa? —Fea, vivir algunos años en Francia me sirvieron de algo. El sonido de una moto acercándose nos interrumpe yo me apartó de él y busco mis llaves. —Nehemias piensas competir o te vas a quedar toda la noche hay—James me mira y alza una ceja—Y a ti Diana tu fresa te está buscando—Acelera de nuevo el motor gira y se va Agarró las llaves y me acercó de nuevo —Con las manos así no puedes competir es peligroso. Sonríe—Tranquila voy a ganar, viste que si te preocupas por mí Moche. No lo voy a negar se ve sexy cuando habla en francés diría que es el dios sexy del Francés. Se monta en la moto se queja de dolor, pero igual la enciende y acelera, yo sigo mi camino en dirección a dónde están Gabriel y Fátima Nehemías atraviesa su moto bloqueando mi camino. —Reste Moche. Pongo cara de más o menos no hablo Francés. Sonríe ampliamente —Quedate fea. Sus palabras hicieron eco en mi cabeza “Quedate fea” y por qué quiere que me quedé como si leyera mi mente. —Voy a ganar y quiero que estés hay para que veas mi triunfo—Guiñe el ojo. Acelera, camino entre la gente hasta que llegó a donde están Fátima y Gabriel. Le hago un gesto a Fátima con los ojos y ella lo capta muy bien se acerca a mí. —Gabriel está echo una fiera se quiere ir Le entregó mis llaves a Fátima ella me mira con complicidad. Si lo sé le estoy diciendo mentiras a mi novio, pero a veces en la vida hay que tomar decisiones, y bueno me lo pidió en francés —“excusas”— exhaló —Me las entregas...—Me interrumpe —Tranquila amiga cuenta conmigo. Fátima se pierde entre la multitud y yo caminó hacia Gabriel este me ve con mala cara. —Fatima fue a buscar las llaves en lo que las traiga nos vamos Su rostro tiene unos cuantos moretones, el labio se le hincho un poco más. Se da la vuelta sin decir una palabra y empieza a caminar lejos de mí. De nuevo comienza el debate “buscalo”, “no lo busques”, “búscalo”, “no lo busques”, escuchó el motor de varias motos posicionándose en el punto de partida, Nehemías mira hacia mi dirección y me guiñe el ojo, yo sonrió como una niña tonta. Una chica con poca ropa y una bandera de para en medio la alza y al bajarla arrancan las motos a gran velocidad. Nehemías acelera, va adelante y detrás de él va James, me pongo nerviosa al ver que Nehemías acelera más. La adrenalina recorre mi cuerpo quiero que gane, quiero que sea Nehemías el primero que pase la meta, aplausos, la gente gritando todo influye para que sin saber porque salga un —¡Vamos Nehemías!—me tape la boca la chica a mi lado me queda mirando. —Otra admiradora para Neh—Sonríe—Sus admiradoras están por allá—Me indica con el dedo índice y vuelvo mis ojos en esa dirección y unas diez chicas con carteles y gritando el nombre de Nehemías están hay. Mi cuerpo se tensa por la molestia y la consciencia aprovecha para arremeter en mi contra “Viste te lo dije busca a Gabriel”. Nehemías pasa con su moto a gran velocidad justo enfrente de mí para después llegar a la meta. Se baja de la moto y alza las manos en señal de triunfo, luego con su dedo índice me señala las piernas me tiemblan, el corazón se acelera, los nervios y la ansiedad me invaden, será que es lo que estoy pensando. Caminó hacia él y una gran multitud de chicas también me detuve y lo miré de lejos. La misma chica de cabello rulo se lanza sobre el rodeando su cuello y estampando un beso en sus labios. Sentí que me lanze de un paracaídas pero en el proceso el paracaídas no se abre y mi cuerpo choca contra el piso, para esto quería que me quedara para que lo viera besándose con ella. Aprieto mis puños a ambos lados, me siento como una tonta, una idiota, una... Una ilusa. Giró mi cuerpo y me encaminó al estacionamiento, alguien toca mi hombro y volteó era Fátima sus ojos se ponen en blanco—Otra vez amiga llorando por él. Y hay fue cuando la realidad me golpeó unas cuantas lágrimas se habían escapado contra mi voluntad. Me abraza y acaricia mi cabello —Diana, amiga ¡Ya! deja de estar derramando lágrimas por ese pendejo, tienes a Gabriel él es un buen chico. Asiento me limpio las lágrimas con mi antebrazo —Gracias—Mi voz es un poco ronca. —Tenemos que hablar sobre esto pero ahora ve a buscar a Gabriel porque debe de estar furioso. Afirmo con un movimiento de cabeza y busco a Gabriel lo encuentro recostado a su auto. —Disculpa— Esas fueron las únicas palabras que logré decir. Él alza la vista y me mira— ¿Estabas llorando? lo siento no fue mi intención ven princesa—me jala hacia él y me envuelve en sus brazos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR