Colgué la llamada con las manos temblorosas, repentinamente sentí un horrible dolor en el pecho, no por mí sino por él... Su hermanastra tenía algo de razón, mi amor era el que era verdaderamente miserable no el de Grayson. Me dejé caer en el claro, sintiendo como la brisa me acariciaba el rostro, no pude evitar llorar. Las lágrimas salieron solas y me di cuenta de que la razón por la que lo hacía era porque no me había enamorado de Grayson por admiración, cariño o respeto sino por despecho mundano y corrosivo. Estaba prendada de él porque era un bálsamo para mi dolor, porque me curaba del mal de amores que me había dejado Oscar y si bien era cierto que el culpable de todo eso en un inicio era el señor Vallmonth por forzar el matrimonio al final el había matado a esa versión dañina por

