Pasamos más días juntos, sintiendo que el amor era un hechizo del que no queríamos despertar. Grayson ya no era el hombre al que conocí y del cual me enamoré tiernamente pero tampoco era el sujeto al que detestaba... Había trascendido por completo. El afecto inocente había muerto, la alteridad era demasiada para mantenerlo, el odio era puro combustible alimentaba el fuego: si, ¿pero qué pasa cuando tanto fuego se transforma en un incendio que devora todo lo conocido?, ¿sirve seguir echando gasolina cuando no hay más cosas que encender? Sencillamente no. Es el límite en el abismo, cuando odiar ya no tiene sentido porque la presa a la que le disparaste incansablemente yace acribillada en el suelo, muerta, totalmente inerte... Ese muerto es tu versión anterior, la que se sostuvo por venganz

