- ¡Malakh! Grito tan fuerte que me provoco daño en los tímpanos a mi misma. Duele tanto que ha sido insoportable desde hace una hora. - ¡Ya no soporto, Baraquiel! Debo empezar a pujar. - Solo un momento más, Malakh, por favor. Un estruendo sacude toda la casa y pierdo el equilibrio. Baraquiel me sostiene y me lleva hasta mi cama, ni siquiera supe como fui capaz de llegar a mi habitación por mi propia cuenta. - ¡¿Qué fue eso?! - No fue nada. Es obvio que Baraquiel miente, sin embargo, antes de que pueda insistir, otra contracción me abruma por completo y grito con todas mis fuerzas. - ¡Duele, Baraquiel! - Lo sé, cariño, lo sé. - ¿Qué está ocurriendo allá afuera? Baraquiel ha cubierto las ventadas con las corti

