Las semanas pasan - Henry McMana POV
He retomado mi vida al mando de los negocios. Ya no tiene sentido estar apartado de mi vida y seguir con la mentira de ser una respetable familia de la alta sociedad de Madrid, al menos para mi, pero no es lo mismo para mi ex mujer. Pensé que conocía a Mary, al menos un poco, pero he estado ciego. Ella, tras recibir los papeles del divorcio, primero frecuentó un conocido palco de estadio de futbol, pero por alguna razón no la hacía feliz. Ahora se que se ha ido de nuestra antigua casa y vieja con un adinerado viudo que ha delegado sus negocios a sus hijos. Los papeles que aún tenemos que firmar llegan desde Panama, solo espero que esa mujer, a la que amé y ya no conozco, se quede allí y no vuelva a mi vida.
Mientras, yo estoy dando tiempo y espacio a Carolina. Vigilo sus pasos y espero el momento en que por fin reaccione y deje al cabrón de Jota. Es una mujer lista y en algún momento vendrá a mi.
Carolina Navarro POV
Al dejar el despacho de Henry McMana no me llevaron a casa de Jota directamente, al chofer le dieron ordenes de llevarme a la casa de mi familia, donde pasé un par de días, lo suficiente para que Jota se calmara y fuera él quien viniera a buscarme, y lo hizo, aunque ahora comienzo a desear que no lo hubiera hecho. -Eres una total inútil, solo te tengo aquí porque los putos irlandeses me obligan.- Jota se vuelve sumamente hiriente cada cierto tiempo, siempre lo había hecho, pero no me había dado cuenta hasta que los McMana vinieron ese día al almacén. Odio recordar la mano del señor McMana cerca de mi boca, la recuerdo con una sensación de calidez que me hace parecer infiel a Jota, sabia que no estaba enamorada, ahora lo tenía claro y esto me hace preguntarme, ¿por que pienso tanto en Henry?
-Cielo, este apunte contable lo hiciste tú y ya te avisé que no era correcto. - No quiero alimentar su ira, pero comienzo a estar cansada de sus malos modos y su falta de respeto.
- Te atreves a replicarme y además a llamarme mentiroso. - Jota se pone en pie de repente. Es más alto que yo y me intimida, así que se me escapa un pequeño grito de terror. Lleva su mano a mi garganta y me aparto justo a tiempo para que no me agarre, lastimándome. Eso hace enfadar más a Jota, parece que la temperatura de su cuerpo se eleva y su cara parece desfigurarse. Por mero acto reflejo me alejo de él dando pequeños pasos hacía atrás. Siento que va a pasar algo. Algo muy malo. Pero no pienso quedarme a ver que es y tras unos pasos atrás me doy rápidamente la vuelta, corriendo hacía la puerta del despacho. Con torpeza la abro y salgo al almacén, donde la gente trabaja ignorado lo que para ellos resulta habitual, pero de lo que yo estoy cansada. Paso cerca de los que están preparando la bebida para la próxima fiesta de los italianos y me giro al escuchar a Jota gritar saliendo del despacho.
- Zorra, no huyas. - Es lo último que llego a escuchar antes de la oscuridad.
Las semanas pasan - Henry McMana POV
Mis hombres, los que vigilan a Carolina, me han llamado. Uno de los trabajadores del cabrón de Jota lo tengo en nomina y me tiene al tanto de todo lo que pasa en ese almacén de los horrores. Me han avisado de que estaban teniendo otra de sus peleas. No suelen llamar por minucias, así que me ha estrañado la llamada y me he decidido a ir yo mismo. Henry, mi hijo mayor, me ha visto salir y ha querido acompañarme, pero no le he dejado con la excusa de que tiene que atender los negocios.
Parece que al chofer hoy le ha dado por ir por le camino más largo y me estoy comenzando a inquietar.
- Por favor, Pedro, más rápido. - El chofer parece ignorarme, o quizás soy yo, que siento todo más lento. Estamos a dos calles cuando mi móvil suena, es el mismo soldado que me llamó antes.
- Jefe, oiga, mejor no venga. - Miro por la ventanilla del coche cuando llegamos. Hay un par de Zetas y una ambulancia se está marchando del lugar. Pedro, que es un hombre sabio, sale del lugar y comienza a dar vueltas.
- Desembucha, ¿que ha pasado allí dentro?- Pongo el manos libres y espero la respuesta. - Dice nuestro topo que la parejita estaba de nuevo discutiendo, pero esta vez Carol salió corriendo del despacho descontrolada y no se dio cuenta que había una carretilla, que frenó de golpe y unas cajas que llevaba la cayeron encima. La ambulancia que acaba de salir se la llevaba al hospital.- Me quedo tan bloqueado que no se que decir.
- ¿A que hospital? - Pedro grita desde su asiento, pero no hay contestación. - ¿Que hospital? - Repite, pero sigue todo en silencio.
- Hospital- Grito cuando por fin reacciono.