El fin de semana había sido bastante movido, sobre todo la mente de ella que no paraba de dar vueltas en lo mismo: en Diego y Carlos, porque no sabía lo que quería finalmente. Sabía por una parte que si hace caso a su madre todo iría acorde a sus palabras, eso significaba que iría mal pero también significaba que tenía razón y que solo estaba siendo caprichosa. «¿Realmente es así? No quiero pensarlo ni un segundo más, pero es inevitable no pensar en lo que me corresponde hacer, tengo que dejar las cosas claras con Diego antes que se haga más ilusiones o en todo caso me termine primero, que también sería bueno porque así me quita el trabajo, de terminar primero con él. Dios, ¿por qué me gusta complicarme así?» Sí, ella sabe que se está saboteando solita pero no sabe que hacer para no hace

