Estaba cenando con mi familia, papá seguía muy enfadado por la situación de hoy en la tarde.
— Este no es lugar para Aisa. Freddy y sus amigos le faltaron el respeto.
— Voy ahora mismo a hablar con sus padres.
— No, mamá, Freddy no hizo nada. Además, solo me chiflaron. Soy bonita, es normal que los hombres se fijen en mí.
— Aisa — me regaña mamá.
Ella odia que sea presumida o frívola.
— Es broma, mamá. Fue una tontería sin importancia.
— Esos idiotas ven una chica bonita y ya creen que les hará caso — dice Derek.
— Mi hija nunca se fijaría en un bueno para nada. Tú necesitas un hombre de dinero que te dé lo mejor.
— Sí, papá. Nunca me fijaría en Freddy ni en sus amigos.
— Freddy es un buen muchacho, trabajador — lo defiende mamá.
Mamá conoce a los padres de Freddy desde hace años. Son muy amigos, a pesar de que mi padre los considera inferiores, como al resto de la humanidad. Ella le tiene un gran cariño a Freddy, y él también a ella y a Derek, los terremotos. Crecimos juntos.
— No está a la altura de nuestra hija.
— Cambiemos de tema. Tu prima Gina viene a vivir con nosotros para estudiar en la facultad — dice mamá.
Gina es la única hija de mi tío, hermano de mi madre. Es la única familiar que he tenido cerca. Es un poco más grande que yo, nos llevamos muy bien desde pequeñas.
— Otra boca para alimentar — dice papá.
— No seas malo. Ya hemos hablado — le dice mamá.
Mamá es un alma de la caridad y papá es muy especial. Son completamente diferentes.
— Qué bien, estoy aburrida de vivir con puros hombres.
— Y yo — dice mamá.
— Tú nunca estás, mamá.
Mi madre trabaja en el hospital. A veces no la veo por días completos, en cambio, a papá lo veo más seguido. Él trabaja de contador, un trabajo que odia. Pudo conseguir un trabajo inferior a sus capacidades debido a mi abuelo, y eso lo frustra.
***
A la mañana siguiente, le preparé el desayuno a mis hermanos y ellos se fueron a la escuela. Hoy le toca a Derek llevar a los gemelos, le queda de camino a la escuela.
Luego de limpiar un poco, me dirigí a la sala y acomodé mis útiles en la mesa. Hoy entro tarde, pero quiero adelantar mi tarea. Estaba con los auriculares resolviendo mis ejercicios de matemáticas cuando escuché un ruido. Me extrañó, no tenemos ni perro ni gato debido a la falta de espacio.
Me quité los auriculares y cuando voltee, Freddy estaba detrás de mí. Salté del susto. ¿Cómo se metió adentro de la casa sin tocar? ¿Cómo lo hizo? Estoy segura de que cerré con llave.
— ¿Está tu padre? — me mira de arriba a abajo. Me miro y noto que sigo en pijama.
— ¿Cómo entraste?
— Tengo mis trucos. Me cansé de golpear y que no abrieras, así que solo entré.
— No tenía llave.
— No.
Será que olvidé cerrar con mi llave. Creí que lo había hecho cuando se fueron los niños.
— Tenía los auriculares.
— Como sea, no me contestaste.
— Si estuviera mi padre, deberías mantener tu distancia de la casa, y más de mí.
— Me odia.
— Sabes que sí.
— Quiero disculparme por lo de hoy en la tarde.
— No te preocupes, no me molestó.
— Claro, te encanta llamar la atención de los hombres.
— Y qué te importa, tú andas con todas.
— No ando con ninguna, solo me divierto.
— Me da igual. Eso era todo. Vete — le señalo la puerta.
— Olvídalo, limón.
— Tengo nombre, imbécil.
— Como digas, limón — luego de decir eso, se va.
Lo odio, no me puede llamar por mi nombre ni una sola vez.