SETH Los recuerdos me golpean como una presentación de diapositivas, cada una de ellas pasando ante mis ojos en rápida sucesión. La forma en que solía asomarse a la ventana para hablar conmigo cuando no le permitían salir a jugar. El porche delantero donde solíamos jugar cartas cuando simplemente hacia demasiado calor para hacer cualquier otra cosa. El patio trasero donde aún es evidente la reminiscencia de campo de beisbol improvisado donde solíamos tener juegos de beisbol épicos en el vecindario. Dios, parece que todo fue hace mucho tiempo y, sin embargo, parece como si no hubiera pasado el tiempo. Luego miro al otro lado de la calle, hacia la casa de mi infancia, recordando como solíamos salir a escondidas por la noche y tumbarnos en la terraza trasera para mirar las estrellas. Podría

