La desvirgó la noche en que cumplía 18 años. Su familia había hecho un festejo con muchos invitados. Era una noche hermosa de verano y por supuesto estaban invitados los Carrington.
Cuando el festejo termino, el la invitó a galopar cada uno en su caballo. Era una noche estrellada bajo el cielo de Texas.
Sus padres no pudieron prohibirlo pues Calixta no seguía ningún tipo de reglas. De todas maneras confiaban como nadie en Charlie Carrington.
Él la llevo hasta el límite entre ambos ranchos junto a un pequeño arroyo.
Ella aún tenía su vestido blanco de breteles y unas flores en el cabello, parecía un hada del bosque.
Él tenía su vaquero desgastado y su camisa a cuadros.
Habían estado flirteando el último año, robándose besos por el campo, frotándose desesperados..Incluso el la tocó como lo hizo Paul, la experiencia completamente diferente. Ella también lo había tocado y besado.
La llevó un día a un lugar apartado y comenzó a besarla con suavidad contra un árbol. Beso su cuello, abrió su camisa y mamo sus pechos y luego le bajó el short. Primero le metió un dedo.
-Oh por Dios estás tan apretada- luego le metió otro dedo más, y probó su humedad con sus labios.
Finalmente se arrodillo frente a Calixta, primero puso besos sobre su abdomen. Luego abrió sus piernas y comenzó a darle besos por sus muslos hasta llegar a su entrepierna..Su lengua húmeda jugo con su clítoris mientras sus dedos entraban y salían hasta enloquecerla, hasta que ella culminó en varias oleadas.
-Oh por Dios, eres multiorgásmica- exclamó él maravillado antes de sumergir de nuevo avido su lengua.
Luego de llevarla varias veces al clímax él se levantó, y bajo su bragueta. Esta vez dejo que la muchacha explorara libremente hasta enloquecerlo de deseo.
Finalmente ella, sin que el la instara para hacerlo, se arrodilló en la hierba entre sus piernas y lo tomo con la boca. Lo lamió probándolo con su lengua.
-Se siente salado- exclamó ella frunciendo la nariz para después engullirlo todo y comenzar a succionarlo. En determinado momento él ya no pudo contenerse y acabo en la boca de la joven llenando sus labios con su leche que
ella lamió.
-Me vuelves loco- le dijo él luego, cuando la levantó y le estampó un beso probando su propio sabor en sus labios con deseo.
Esa noche en cambio, era diferente. El tendió una manta y se acostó junto a ella para ver las estrellas.
El reflejo de la luna los iluminaba..Le sacó con lentitud la solera y luego se desnudo permitiendo que ella pudiera observar aún en penumbras sus brazos bien formados, su abdomen trabajado.
Una vez desnudo se reunió con ella..Le lleno el rostro de pequeños besos, besó sus ojos, su nariz, sus mejillas, sus orejas, su cuello. Fue bajando y se prendió de un pecho hasta volverla loca de anhelo.
-Por favor Charlie- suplicó ella entrecortada
El se ubicó entre sus piernas. Primero tocó su humedad, con sus dedos, comprobando que estaba lubricada para recibirlo.
-Estas tan mojada, y es por mí. Yo voy a ser tu primer y único hombre- le dijo dándole un beso posesivo mientras enterraba su pene hasta la matriz de ella.
Calixta sintió dolor solo por un momento pero luego...
-Se siente increíble- dijo ella maravillada.
El comenzó a mover sus caderas y ella acompañó el movimiento. Llegaron juntos al clímax aunque Calixta aprovecho que aún tenía su pene adentro para seguir contorsionandose y robandole más orgasmos.
Cuando finalmente los espasmos pasaron él le dio un beso tierno en los labios. Y así fue como Calixta Falcone perdió su virginidad a manos de Charlie Carrington.