Nos ha costado una buena discusión, pero aquí vamos, camino de mi pequeño pueblo perdido a ver a mis queridos protectores durante dos años. Nero se negaba a que viniera y le he tenido que planta cara y dejarle clarito que no podía seguir mangoneándome, que esto lo haría con o sin él, y aquí estoy, en su enorme coche, con el sentado a mi lado y Viki enfrente de nosotros en su sillita. No ha ayudado mucho mi imposición de que Eduard sea mi nuevo chofer y haga un entrenamiento intensivo con De Zeta. Nero ha tenido que ceder y eso ha rematado su mal humor. Estamos en silencio en el coche, un silencio tenso congela el ambiente y Viki lo nota porque se revuelve en su asiento. La miro y sigo su mirada, ella mira a Nero con su osito en la mano. Por unos momentos yo también miro a Nero. No me h

