No fueron solo besos, y ahora me arrepiento. Me siento como si hubiera traicionado a Andrea, pero a la vez no puedo quitar de mi mente las caricias de Nero. Han sido tan distintas a las que me dio cuando estuvimos juntos en Sevilla que estoy descentrada. Incluso pareciera que me quiere de verdad. Sentada en el despacho, esperando a Eva y a Enzo que querían hablar con nosotros, le veo de reojo trabajar. Siempre me ha parecido guapo, pero nunca me había hecho sentir lo mismo que Andrea, pero ahora, no lo sé, estoy hecha un puto lio. - ¿Tienes idea de los paquetes que hemos traído para Viki? - Eva entra al despacho sin llamar y me pilla mirando a Nero. Para en seco y se acerca a abrazarme. Me levanto y le devuelvo el abrazo. - Pero ¿Por que la consentís tanto? - La regaño por el gasto q

