A media mañana, mi jefe entra en la oficina de pasantes y me entrega una carpeta. — Necesito que revises estos documentos. En la tarde vendrán los hijos del Presidente de la Naviera, una lo está reemplazando en la Presidencia y el otro es el Gerente de logística, estuvo presente el día del accidente en el puerto. Estos documentos los mandaron hoy en la mañana, Benjamín aún no los ha visto, y está en una reunión así que llegará más tarde. Haz un pequeño informe. — Si, enseguida… — digo reprimiendo mi sonrisa. ¡Está confiando en mi trabajo! Tomo la carpeta y me concentro en estudiar y memorizar todos los detalles para redactar el informe. Ni siquiera me he levantado del escritorio metida en estos documentos. A las cinco de la tarde suena el teléfono de nuestra pequeña oficina. El Seño

