Cuatro años atrás. —No sé qué más necesitas para cerrar ese tonto trato —Lucian se había apoyado contra el escritorio de su padre, con los brazos cruzados y enfadado por lo ocurrido. Charles ni lo miró, siguió firmando documentos. —Ya sabes que lo necesito todo, y más sí esa empresa está cometiendo tantos fraudes. A Lucian no le gustaban los tratos de su padre. Sin embargo, él sabía que si se quedaba con su puesto algún día llegaría a ser tan grande como él. —Que ambicioso —se quejó. Por curiosidad comenzó a revisar las carpetas, entre ellas vio a la hija de la competencia. La hija del medio de la familia Ferrec. La inevitable rubia y atractiva, imagen de su madre y abuela. Charles lo encontró con una sonrisa en el rostro. —Nunca dejó de gustarte, ¿no? —Lucian soltó la carpeta y la

