Me desperté en un hospital, con una enfermera revisándome el suero. Y miré a todos lados en busca de Lucian pero no estaba. Ella me sonrío alegre. —¿Buscas a tu novio? —me preguntó, yo asentí con la única esperanza que en realidad sí fuera mi novio. No éramos nada definido—. Está esperando afuera, ahora vendrá el médico a darte tu diagnóstico. Asentí de nuevo. Qué nervios, j***r, qué malditos nervios. —Gracias... —dije bajito, y antes de que se fuera ella se volteó a verme porque la llamé—, por cierto, ¿sabés que es lo que tengo? Es que estuve muy mareada. Ella se encogió de hombros. —Mejor que te lo diga él —respondió, y cerró la puerta. Ahora sí estaba muy cagada. Que por otro cierto, veía a Lucian afuera con su cabeza apoyada en la pared atrás suyo. Miraba el techo, con los bra

