Llegamos al hotel donde Jordan se alojaba, y de paso pedimos una habitación para nosotros, y por esas casualidades del destino estuve a punto de decirle a Lucian lo del embarazo. ¡Es obvio que no me atrevía! No iba a ser tan tonta en decirle de un momento a otro, pero era mejor disfrutar el momento y dejar algunas cosas en claro. Por supuesto, que lo que Jordan iba a decirnos era algo que iba a cambiar todo el rumbo de la historia que estábamos viviendo. Le di un abrazo a Jordan, pero él y Lucian ni siquiera se saludaron. Nos sentamos en un sofá, al frente de nosotros habían miles de papeles con algunas siglas de la empresa de mi padre. Jordan me indicó que estuvo muchas horas investigando algunas cosas, y que al volverse loco tuvo que hacernos conocer algunas cosas que ni siquiera sabía

