Martin
Sin palabras, las piernas me temblaban, las manos me sudaban, me quede mirandola, estaba tan bella, tan linda, se veia como actriz de revistas, su sonrisa, esa sonrisa, que vivia en mi memoria, se acerco a mi, su voz, ese brillo en sus ojos, mirandome dijo.
- Que alegria verte- me acerque lo abrace, bese su mejilla, pense que no lo volveria a ver luego de que retiro su amistad y se retiro de mi, cuando se entero que yo salia con Marlon.
- A mi tambien me alegra verte- le dije, puse cara de tonto, mi sonrisa boba, no podia creer que estuviera aquí, que esta paarada frente a mi, viendose tan linda, tan bella, ella tomo mi mano, con su mano suave, delicada, provocando una electricidad que me recorrio el cuerpo, me sentia tan tonto y tan ofortunado a la vez.
- Javi, el es mi amigo Martin, estudamos juntos la universidad- mi hermano lo saludo nuevamente.
- Nuevamente, gusto en conocerte- extendi mi mano, el la estrecho.
- El gusto es mio, pasen por favor- le di una sonrisa a Sarah, mi Sarah- pasen, estan en su casa- al entrar mi madre muy amable se acerco.
- Buena tade chicos- los mire Martin, tenia una enorme sonrisa, se acerco a mi, me abrazo, mi hijo estaba feliz, sonriendo, recuerdo que cuando se separo de ella, cuando dejaron de ser amigos, paso momentos muy duros, de triteza.
- Ella es mi madre- le di una sonrisa- madre ellos son Sarah y Javier Hernanez- cuando dije Sarah, mi madre, sonrio, se acerco a Sarah, la saludo con un beso en la mejilla.
- Me alegra conocerte Sarah- le di una beso en la mejilla y un abrazo, esa chica fue el primer amor de mi hijo, o quizas lo sigue siendo, tome sus manos, la mire a los ojos, esos ojos café, que tanto me gustan, esa mirada llena de brillo.
- El gusto es mio- luego del abrazo nos tomamos las manos- el es mi hermana mayor- le di una sonrisa, Martin tenia tantas cosas de su madre, la sonrisa, la mirada.
- Bienvenidos, pasen por favor- sonrei, Martin estaba con Sarah, caminamos hacia la sala, yo mande a llamar a uno de los muchachos para que llevara a Javier a conocer hacienda, y asi poder dejar solos a Sarah y Martin, el chico llego, yo volte la mirada hacia Javier- Javier, vamos te mostraran la cosecha- le di una sonrisa y al salir un guiño de ojo para Martin, les dejaron una jarra de agua de limon y salimos.
Martin
Sin palabras, estatico, mirando su sonrisa, soñe tanto con este momento, imaginaba como seria volver a verla, ensaye que decirle, como hablarle, pero de nada sirviio, nuevamente me quede sin saber que hacer, o que decir, ella como siempre es mas valiente, rompio el silencio.
- Sigues igual- me miro, sus mejillas estaban rojas- te vez igual que la ultima vez que te vi- suspire, habia melancolia en mis palabras,
- En cambio tu- sonrei- estas mas bella- suspire, verla y tenerla frente a mi, deseaba abrazarla, besarla, decirle lo que siento por ella.
- Gracias- sus palabras me colocaron nerviosa- señor De la Cruz- lo mire- hagamos necio- el sonrio.
- Señora Hernandez- la mire, camine hacia el sofa- escucho su oferta- la mire, se veia tan segura, tan bella, tan unica, suspire.
- Señor, estamos interesados en comprar su cosecha, esta y la de los siguientes dos años, como sabra, somos los exportadores numero uno en productos enlatados- me sente a su lado le explique, le mostre datos y finalice diciendo- pongale precio a su cosecha- lo mire segura- vaya mañana a mi oficina y hablemos- me puse de pie, Martin sonrio.
- La interesada en mi cosecha es usted- la mire, me puse de pie, camine hacia ella- asi que usted es quien debe veni, quedarse hoy y tratar de convencerme- ella sonrio.
- Señor, de la Cruz, eso lo puede hacer mi hermano- tome mi bolso- a mi me esperan en casa- la expresion de su rostro cambio.
- Claro, su esposo- mi seguridad se derrumbo al recordar que ella estaba casada, que se habia casado con ese patan.
- Esposo no tengo- levanto la mirada, su rostro volvió a sonreír- pero tengo dos pequeños que esperan por mi- el me sonrió.
- Entonces, tu y tus hijos vengan el fin de semana, conozcan mis tierras, disfruten de las frutas, verduras, quesos, leche, de todo lo que producimos aquí y asi usted podrá elegir y decidir si mi cosecha es de su interés- tome valor, quería tenerla en casa, disfrutar de su compañía.
- Interesante oferta- claro quería volver a hablar con el, saber de su vida, tomarnos un café, recordar esa etapa de estudiantes cuando las horas pasaban a su lado, conversando, sonriendo o simplemente estudiando, pero juntos, sonreí.
- ¿La espero el viernes?- extendí mi mano, estaba parado frente a ella, temblando de nervios.
- Aquí, estaremos- estreche su mano, sellando el trato, tenia tanto que decir, tanto que preguntar, pero mi visitar era expres debiamos volver a casa, salimos del estudio caminabamos hacia el auto, nos detuvimos el pregunto.
- ¿Por qué no fuiste a la reunión de ex alumnos?- la mire.
- Honestamente, lo olvide- deje caer los hombros, lo olvide y también ese día de la reunión yo había tenido un mal día, no me sentía bien pensé.
- Debes ser una mujer muy ocupada- ella sonrió y cuando lo hacia yo me colocaba tan nervioso- presidenta de la empresa, esposa, madre de dos niños- suspire- Atenea de cuatro años. Mateo de cuatro meses- Martin sonrió.
- Debes verte hermosa de mamá- sus mejillas se sonrojaron y yo me la imaginaba de una forma tierna y amorosa con sus hijos, esos hijos que quizás habrián sido míos, suspire.
- ¿Y tu, te casaste?- por alguna razón tiene miedo a la respuesta, tenia miedo a saber que si, que encontró el amor, cosa que yo no logre.
- Tengo una hija- sonreí- de tres meses- ella correspondió a mi sonrisa, sin duda su sonrisa, es hermosa pensé.
- Espero conocerla- sonreí, lo imagino de papa y me parecia tan tierno, tan lindo, pero si hay una hija, entonces hay una esposa, pensé.
- Tengo una amiga, complice y madre de mi hija- su rostro cambio , se coloco serio- vivimos juntos, se llama Rebeca- estaba arruinando el momento, quizas la oportunidad.