SIN PALABRAS

1165 Palabras
Marlo La cara me ardía, una mezcla de coraje y pena me invadían, no sabia que decir y menos que hacer, me había descubierto, Sarah lo sabia todo y yo, yo estaba por perderlo todo, Sarah, me miro, sus ojos llenos de furia y con esa seguridad que la caracteriza. - Si necesitabas dinero, debiste solicitar un préstamo- estaba molesta, decepcionada y preocupada por mis hijos. - Sarah, yo- como le explicaba lo que pasaba, no tenia el valor de hacerlo. - Yo, me encargo de los gastos de los niños- lo mire- la casa donde vivimos fue un regalo de mis padres. - Claro, siempre a humillar- dije en tono molesto- si Sarah todo es tuyo, todo- dije molesto. - No- mis ojos se clavaron en el- ¿Qué pasa?, ¿Para que necesitabas dinero?- el se separo de mi, sin decir nada, camino hacia la puerta y estando ahí dijo. - No tengo nada que decirte, no tengo justificación alguna- dije apenado, agache la mirada, coloque mi mano sobre la perilla, abrì la puerta, Sarah no dijo nada, yo Salí del despacho. Martin Recostado sobre el sofá, ella acariciaba mi cabello, en esos momentos yo estaba tranquilo, éramos los complices perfectos, tanto que pronto seremos padres, sonreí. Sarah Sentimientos encontrados, no quería suponer, pero tampoco tenia tantos elementos para no hacerlo, estaba casi segura que Marlo me era infiel, decidí correrlo de la casa, por el robo que hizo a la empresa de mi familia, a esa empresa que le dio trabajo, yo espere a que naciera mi hijo, lo cuide durante tres meses mas trabajando desde casa, pasando ese tiempo volví a la presidencia de la empresa. Marlo Lejos de mis hijos, viviendo con mi madre, quien cada día era mas insoportable, exigiendo dinero, queriendo aparentar lo que ya no somos, yo me aleje totalmente de Sarah y mis hijos sus hermanos me amenazaron con denunciarme si yo intentaba pelear por mis hijos, los veo por fotografía y en algunos cumpleaños Sarah me ha dejado estar presente. Martin Mi hija había nacido, hace un mes, Rebeca mi pareja y amiga se reponía de un problema de salud, en casa de sus padres, mi madre y yo cuidábamos de mi hija mi pequeña Sofia, sonreí al verla entre mis brazos, mi madre entro. - Eres un gran padre- me acerque, bese su frente- te ves tan tierno hijo- suspire- estoy orgullosa de ti, mi amor- lo abrace. - Me educo una excelente mujer y una madre ejemplar- le di una sonrisa. - Tu eres un gran hombre mi amor- le di una sonrisa, me alegraba tanto ver felices a mis hijos, suspire. Martin Tenia muchas razones para estar feliz y agradecido para pensar que era afortunado, suspire, tenia trabajo que hacer, tenia una hermosa hija, esperanza en casa por mi, sonreí. Sarah Me maquillaba, frente al espejo, mientras pensaba: como ha pasado el tiempo , suspire, Martin vino a mi memoria, sonrei, al recordarlo, me levante de la silla y camine hacia mi cajón de la mesa de noche, saque mi libro, ahí tenia una rosa marchita, sonreí, si, esa rosa formaba parte de ese enorme ramo que el me regalo, sonreí, al recordar, la conservo, la cambio de libro, es un recuerdo de él, mi, amigo. Martin Caminar en el campo, respirar aire fresco, ver los arboles, escuchar el canto de las aves, tener tiempo para mi hija, para pintar, sonrei, solo me faltaba algo mas o mas bien alguien, para ser total y plenamente feliz, Sarah, susurre. Marlo Cerré la puerta de la casa, tome a mi madre de la mano, las maletas estaban en el taxi, era hora de irnos de dejar la casa, la cual ya no, nos pertenece, debemos irnos del país, para evitar la pena, las burlas. Sarah Entre a mi oficina, ahí estaban mis hermanos, lo cual indicaba malas noticias, Franco se puso de pie. - Hola hermosa- bese su mejilla. - Hola Frank, buenos días- le di una sonrisa, Javier mi hermano mayor se levanto, beso mi mejilla, me miro. - Se que es muy temprano para malas noticias, pero tenemos un problema- dije preocupado, ella dejo caer los hombros, coloco su bolso , su portafolios, me miro. - Los escucho- me quede de pie, para finalizar Javier dijo. - Quizás si tu vas y hablas con el encargado- ella me miro confundida- quizás al hablar contigo, tu puedas convencerlo y nos venda su producción- Franco me miro. - Lo siento Javier, pero los fines de semana son de mis hijos- fui tajante con mi respuesta, Franco apoyo a Javier, y se ofreció a cuidar de mis hijos junto con su esposa, yo finalmente acepte, Javier y yo viajamos, tres horas para poder llegar a ese lugar, al llegar Javier fue a buscar al dueño , yo decidí caminar unos minutos, disfrutar de la vista, respirar aire fresco, Javier, regreso, camino hacia mi encuentro. - El viaje fue en vano- dije mirandola, estaba molesto. - ¿Te parece si volvemos el lunes?- yo quería ir a casa, estar con mis hijos, Javier acepto volvimos a la casa. Martin Sofia y yo tomábamos el sol, ella entre mis brazos, sonriendo, su cabello claro, sus ojos café, su piel blanca, me inspiraba amor, ternura, deseos de protegerla, cuidarla, el resto de mis días, era mi bebe y siempre lo será, pensaba, no podía dejar de ver a mi pequeña, mi madre se acerco. - El desayuno, esta listo, mi amor- tome a Sofia entre mis brazos. - Gracias madre- me levante de la silla, fuimos a la cocina, a mi pequeña la llevaron a su habitaciòn, debia comer, cambiarle el pañal, yo desayune con mi madre, al terminar, ella quiso dar un paseo por la finca, caminamos algunos minutos, ella observaba, con orgullo, al regresar a casa, ella entro yo tome mi cosas y camine distraído hacia las tierras, un hombre se acerco, me llamo por mi nombre. - ¿Martin De la Cruz?- el tipo volteo la mirada, me vio, quito su sombrero y dijo. - Buen día- lo mire- ¿Quién lo busca?- jamas lo había visto por aquí, pensé. - Javier Hernandez- extendí mi mano. - Martin de La Cruz- estreche su mano- ¿Qué te trae por acá?- caminamos, el seguía mi paso. - Estamos interesados en comprar tu cosecha, lo hicimos llegar a una propuesta a tu Marco de La cruz- extendí la mano le di el folder. - Mi cosecha no esta en venta- lo mire- al menos no en ese precio. - Realmente nos interesa, podríamos negociar el precio- insistí. - El precio esta por debajo de su valor, mi cosecha, vale mas que eso- le dije mirandolo- ahora si me disculpas tengo mucho trabajo- empece a caminar, hasta que una voz de mujer dijo. - Podemos pagar lo justo, estoy interesada en hacer negocio con usted- el tipo volteo a verme, al ver quien era me quede sin palabras.
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