SEGUNDAS OPORTUNIDADES

1289 Palabras
Sarah Me quede sin palabras, me senti incomoda, por unos minutos, luego entendi que todos habiamos hecho nuestras vidas, teniamos hijos, algunos tenian una pareja que amaban y los amaban, como el caso de Martin pensaba en eso mientras el silencio se volvio incomodo, , el aclaro la garganta. - Te estare espernado, el fin de semana- dije animado, Sarah, me miro su rostro, serio. - Quizas no sea buena idea- la sonrisa de sus labios se borro. - Debes conocer lo que vas a comprar- intente converla, lo cual se es dificil, cuando ella toma una decisión dificilmente la cambia. - Debo irme – por alguna razon, saber que tenia a alguien me desanimo, tome mi bolso, camine hacia la salida, el me detuvo. - Espera- ella se detuvo cerca de la puerta- te acompaño al auto- le di una sonrisa. - Gracias- yo seguia seria, caminamos hacia el auto, en silencio, hasta llegar a mi auto, abrio la puerta del copiloto, me dio la mano para abrir, subi al auto. - Te estare esperando el fin de semana- su hermano subio al auto, ella me miro. - Lo pensare- el saco de su bolsillo dos tarjetas. - Aquí estan mis datos- le di una tarjeta a cada uno, los vi irse, en ese momento nuevamente, senti que la perdia, me quede parado ahí, mirando hacia ese lugar, por el cual su auto se marcho, pasaron un par de minutos, mi madre aparecio. - ¿Todo bien mi amor?- lo ire, el intento sonreir. - Si, madre- bese su mejilla, la abrace- entremos, empieza a hacer frio- entramos a la casa, ella se acerco, a la niñera, tomo a mi hija, la coloco entre mis brazos. - Es hora de tomar desiciones- guiño de ojo, no dije mas, me fui a la cocina, dejandolo con su hija, el tomaba el papel de padre y madre. Rebeca no se sentia preparada para hacerlo, lo supe desde que me entere que estaba embarazada. Sarah Javier me dejo en casa, al entrar, coloque mi bolso, mis llaves, me quite los zapatos, subí camine descalza, camine hacia mi habitación, estaba cansada, , mis hijos estaban con mi madre, fui a mi habitación, directo a la ducha, prepare la tina, había sido un día diferente, fui a buscar una cosecha para mi empresa y lo encontré a el, sonreí, pensaba, mientras colocaba algunas velas, suspire, terminaba de llenar la tina, me sentía llena de dudas de preguntas, me desvestí, tenia una botella de vino, entre a la tina, cerre los ojos y al hacerlo, recordé a Martin, con esos jeans, con botas y su playera, ese sombrero que lo hacia parecer, una sonrisa se dibujo en mi rostro, tome la copa de vino, di un sorbo. Martin Mi bebe entre mis brazos, su gorro rosa cubriendo su cabeaza, su manita apoyada en su rostro, la mire, le dije. - Eres hermosa princesa, eres lo mejor que tengo en mi vida, eres mi amor, pequeño, mi pequeña niña, suspire, sin darme cuenta empece a hablarle de Sarah, de lo mucho que la queria, de la alegria de verla, mi madre entro. - Hora de dormir- le dije a la pequeña, la entregue a la niñera, yo me quede con Matin- vamos a cenar hijo- el se puso de pie, camino a mi lado. - Gracias madre- la abrace, ella me sonrio, esa sonrisa complice que me hizo recordar, aquella etapa cuando le confese que estaba enamorado de Sarah. - Es muy linda Sarah- le dije mientras caminaba hacia la mesa, cuando dije el nombre de la chica, su rostro se ilumino, una sonrisa aparecio. - Realmente, lo es- sonrei- sigue igual de hermosa, que la ultima vez que la vi- suspire. - Martin- nos detuvimos, el me miro- arregla tu situacion con Rebeca, decide que haras con tu vida amorosa, pero recuerda que tienes una hija que necesita tu amor, tu tiempo, tu compañía- el se acerco a mi, tomo mi mano. - Ella es mi prioridad, ella y tu son las mujeres mas importantes de mi vida- bese su mano- gracias a ti soy quien soy, madre, gracias por todo tu amor y apoyo- respire profundo- hablare con Rebeca, ella me pidio tiempo para pensar, no esta segura de querer un hijo, en su vida, creo que fueron mis deseos, de ser padre, los que la obligaron a tomar esa decisión- me sentia culpable, era real, mis deseos de ser padre, la presionaron, ella me lo confeso cuando mi hija nació. - ¿Y Sarah?- sus mejillas se sonrojaron, una sonrisa se dibujo en su rostro. - Mi sentimientos hacia ella, quizàs nunca cambiaron- no podía mentirle a mi madre, volver a verla, tenerla frente a mi, me movieron todos esos sentimientos que mi enojo y mi dolor habían enterrado. - ¿Ella sigue casada?- lo mire, no quiero que sufra, otra vez, no quiero que se derrrumbe por amor, hacia esa chica. - No, ella se separo- caminamos hacia el comedor, yo hablaba de Sarah, de lo inteligente que es, al terminar la cena, nos sentamos afuera en la terraza, la noche era fria, pasaron los minutos, una hora despues mi madre dijo. - Me ire a dormir- me levante de la silla- mañana llega tu padre y quiero recibirlo- Martin se acerco, me abrazo. - Dulces sueños madre- bese su mejilla, le di una sonrisa, ella siempre ha sido mi refugio, la persona que jamas me ha abandonado, la mujer mas sincera, amorosa, mi cumplice y amiga, la mejor madre. - Sueña con Sarah- dije sonriendo, el se sonrojo, me hizo recordar cuando era adolescente cuando se enamoro la primera vez, cuando hablo de Sarah y del amor hacia ella, lo mire con ternura. - Gracias, creo- las mejillas sonrojadas y una sonrisa en los labios. - Martin- el volteo a verme, yo le di una sonrisa. - Te escucho madre- estaba atento mirandola. - La vida pocas veces pocas veces nos da segundas oportunidades y menos en el amor, pocas veces nos trae de vuelta al amor de tu vida- guiño de ojo. Martin Sus palabras me dejaron pensando, tenia razón, la vida a mi de vuelta, me daba otra oportunidad, sonreí, me alegraba la idea de volverla a ver, suspire, levante la mirada al cielo, gracias, gracias, gracias, no la dejare ir, Sarah Me levante temprano, fui al gym , después a la oficina, mi madre cuidaba de mis hijos junto con Marlo, ellos siguen visitantes, conviviendo, mi madre se alejo un tiempo de mi cuando me divorcie de el e intento en que no me divorciara, pero estaba vez no sedi, no podia estar con una persona que le robaba a mi familia, lo cual no le he dicho a mi madre, pensé. Martin El sol, el roció de la mañana, el café, el canto de los pájaros todo era diferente, tome las llaves de auto, Salí de la casa, abrí la puerta del auto, lo encendí, conduje, tenia algo muy importante que hacer. Sarah Una taza de café, una agenda, documentos sobre el escritorio, unas gafas para poder leer, estaba concentrada, leyendo cuando tocaron la puerta. - Ingeniera- ella levanto la mirada. - Hola, Esperanza- le di una sonrisa, ella sostenía un ramo de rosas rojas, la mire, confundida. Sarah Tome la tarjeta de las rosas, mi asistente no dejaba de mirarlas con una sonrisa en los labios, dijo. - Es un ramo muy lindo- ella sonrió, una sonrisa diferente, sus ojos se iluminaron, pensé. - Si, lo es- en ese momento recordé, esas rosas que Martin me regalo, recordé que la vida, lo había traído de vuelta a mi vida, sonreí, que teníamos una segunda oportunidad.
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