ROSAS

1138 Palabras
Sarah El me enviaba flores, ese amigo de la universidad, esa persona tan especial para mi, tenia un detalles conmigo, mi asistente salió de la oficina, yo cual adolescente, sentada en la silla, con la tarjeta entre mis manos, acercándola a mi corazón, la volvía a leer. "Para la chica mas guapa del mundo, para la empresaria mas bella" Martin Martin Camine hacia el frente de su oficina, deseaba verla, decirle lo que sentía por ella, tome los dos vasos de café, camine hacia la entra principal de su empresa, camine hacia la recepción, ahí una chica me saludo. - Buen dia Señor . - Buen día señorita- le di una sonrisa. - ¿En que le puedo ayudaS?. - Busco a la ingeniera Sarah Hernandez- dije su nombre me coloque nervioso. - Claro quien la busca. - Martin de la Cruz- tomo mis datos, me senté a esperar por ella, con mis dos vasos de café. Sarah Salía de la sala de juntas, había tenido una reunión, con mis hermanos, caminaba hacia mi oficina, mi asistente se acerco. -Ingeniera la buscan- ella se detuvo, me miro. -¿Quien?- yo no esperaba a nadie, pensé. - La busca el señor De la Cruz- le dije luego de echar un vistazo su agenda. - Hazlo pasar por favor- sonreí me alegro saber que estaba aquí, que vino a buscarme a verme, yo camine hacia mi oficina, de prisa, fui al tocador, coloque labial en mis labios, acomode mi cabello, una sonrisa nerviosa se dibujo en mis labios, ¿estaba nerviosa?, el me ponía nerviosa?, salí del tocador, llamaron a la puerta. - Ingeniera, esta aquí el señor De la Cruz- le di una sonrisa. - Hazlo pasar por favor- dije seria, el entro, vestía un traje color gris, sin corbata, camisa blanca, zapatos negros, de vestis, jamas imagine verlo vestido así pensé, el me sonrío. - Hola Sarah, buen día- una sonrisa nerviosa, las manos temblando, Sarah se acerco, beso mi mejilla. - Que gusto verte- le di una sonrisa, luego del beso en su mejilla. - Estaba cerca y quise pasar a saludarte- mentí, hice el viaje de dos horas solo para verla, pensaba mientras la veía, se veía hermosa, una falda negra, blusa color vino, su cabello, todo en ella era perfecto, único y especial. - Ven, pasa por favor- el camino tras de mi, nos sentamos sobre el sofá, de mi oficina. - Te traje un café- le di una sonrisa, le di el café, cuando lo tomo, su mano choco con la mía. - Gracias- le di una sonrisa- gracias también por las rosas- sus mejillas se sonrojaron, el miro las rosas- son muy lindas. - Me alegra saber que te gustaron- la mire, son lindas, pero tu belleza las opaca- ella se sonrojo, por primera vez se sonrojo con mis palabras. Sarah sus ojos posados en mí, una sonrisa dibujada en mis labios, el pregunto. -¿Iran el sábado a la finca?- la mire, deseaba escuchar un si, salir de sus labios. - Lo sigo pensando- el seguía mirándome, me veía con una mirada diferente, incluso diferente a la mirada de mi ex esposo. - Insisto, debes conocer lo que vas a comprar, conocer nuestra cosecha- ella sonrió, y su sonrisa derrumbaba mi seguridad. - ¿Entonces va a venderme tu cosecha?- levante una ceja, nos miramos a los ojos, una sonrisa complice en nuestros labios. -Podemos llegar a un acuerdo- ella sonrió, esa sonrisa, que tanto me gusta y enamorada. - Iré el sábado a tu finca- lo mire- si todo sale bien tu el lunes vienes a firmar el contrato- el sonrió, yo buscaba en su mano algún anillo de boda, el cual no existía. -Trato hecho- extend` mi mano, ella la estrecho- debo irme, no quiero quitarte mas tiempo- me puse de pie, ella hizo lo mismo. - No me quitas el tiempo - lo mire. eres bienvenido, cuando tu quieras- guiño de ojo. - Tomare muy en serio la invitación y vendré a verte muy seguido- ella me sonrío. - Eres bienvenido- lo acompañe a la puerta, antes de abrir la puerta, nos dimos un abrazo, el beso mi mejilla, una sonrisa se dibujo en mi rostro, entonces pregunte- ¿Por que te alejaste de mi?- el me soltó. - Lo hablaremos en su momento, bonita- acaricie su mejilla, siempre quise hacerlo, soñaba con rosar su mejilla, con mirarme en sus ojos, en esos ojos que fueron el café de mis mañanas, los primeros años de universidad, suspire. - Espero que no desaparezcas- sonrisa nerviosa. - Tranquila- sonreí- no pienso hacerlo- fui tan cobarde, una vez, no lo volver a hacer pensé. - Martin- tome su mano- me alegra tanto que estes aquí, que volvamos a encontrarnos- él, beso mi mejilla, mientras tomaba mi mano. - A mi me alegra mas, siempre has sido especial para mi- empezamos a recordar, a conversar de esos tiempos, de las cosas que compartimos, sin darnos cuenta , eran las tres de la tarde, ella miro su reloj. - ¿Te invito a comer- quiero estar con èl, conversar, recordar viejos tiempos, el sonrío. - Claro, acepto- nos pusimos de pie, tome mi bolso, caminamos hacia la puerta de mi oficina, luego hacia el elevador, salimos hacia la calle, caminamos hacia mi auto, conversando de nuestra etapa de universidad, sonriendo, le abrí la puerta del auto. - Gracias- me coloque el cinturón de seguridad, el y yo en el mismo auto, conversando, el me hacia reír, me hacia sentir que el tiempo no había pasado, que jamas se había alejado de mi, me hacia bien tenerlo de vuelta, pensaba, al llegar al restaurante, ordenamos la comida, la cual paso entre risas, recuerdos, al final me llevo a la oficina, me abrí la puerta del auto, me acompaño a la entrada. - Gracias por compartir conmigo el día- le dije mirándola a los ojos, su belleza me tenia bobo, su sencillez, su sentido del humor, no había cambiado, yo la veía con amor, con ternura, con admiración. - Te veo el sábado- cuando dijes eso , se dibujo una sonrisa, en sus labios, claro que quería volver a verlo, pasar mas tiempo con èl, saber mas de su vida, saber si estaba casado con esa chica. - Te estaré esperando- mi amor, cerrábamos la tarde juntos con broche de oro, había aceptado ir a mi finca, pasar el fin de semana conmigo, suspire, deje un beso en su mejilla- te veo el sábado- camine al lado contrario de ella, camine sonriendo. - Martin- él se detuvo, volteo a verme, yo lo mire, una sonrisa en los labios. - Te escucho- me detuve, me quede mirándola otra vez como bobo, como un tonto enamorado. - Te queda muy bien el traje- guiño de ojo.
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