PERDIDO

1210 Palabras
Martin No fui capaz, pensaba, mientras lavaba mi rostro, mi ceja estaba abierta, yo estaba hecho un caos, y también era un cobarde, mi padre tenia razón, una lagrima rodo por mi mejilla, estaba enamorado de ella, que era la alegría que le hacia falta a mi vida, que era la mujer de mi vida, lo se, lo siento, suspire. Sarah Marlo esperaba mi respuesta, en la cocina flores de Martin, mi amigo, el chico con el cual disfrutaba pasar la tarde, comer pizza, ver una película, estudiar, escuchar su risa, suspire, quizás algo de el me atraía pero no quería perder su amistad, ni su cariño, mi cabeza y mi corazón estaban hecho un lío, Marlo me trajo a la realidad, pregunto. - ¿Aceptas, ser mi novia?- la mire, ella estaba callada, pensativa, yo comenzaba a desesperarme, tardaba en responder. Sarah Mi madre anhelada esta relación, yo estaba confundida, pero se que es lo mejor para mi madre, deje caer los hombros, respire profundo, Marlo, pregunto nuevamente. - ¿Quieres ser mi novia?- la mire esperando su respuesta, esta union era necesaria, para mi familia, y era el inició a mi matrimonio, debía casarme con ella, formar parte de su familia, trabajar en la empresa de su padre, sonreí, acaricie su mejilla, nos miramos a los ojos. - Si, acepto- Martin solo me veía como su amiga, Marlo en cambio, era diferente, mi madre se pondrá feliz pensé. Martin Esa fue mi ultima oportunidad, el tiempo paso, dejamos de hablar, el día siguiente, era ya era novia de Marlo, así que me aleje, los años pasaron Sarah era novia de Marlo, su prometida, pensaba mientras la veía desde el final del aula, mostrando ese anillo, faltaban meses para graduarnos, ella y yo dejamos de hablar, de ser amigos, a mi lado Enrique, mi inseparable amigo. - Vamos salgamos de aquí- Sarah había elegido, al popular de la universidad, el cual se había graduado un año antes que nosotros. Martin Caminaba sin decir nada, no tenia mucho que decir, no tenia nada que hacer en la vida de Sarah, mi Sarah, pensaba. Sarah El gran día había llegado, pero yo no estaba feliz, al contrario quería salir corriendo, del lugar, irme lejos, donde nadie pudiera encontrarme, mi madre hablaba, la diseñadora ajustaba el vestido, mi cuerpo estaba rígido, mi cabeza y mi corazón estaban en otro lado, quizás con otra persona, si tan solo pudiera regresar el tiempo, suspire. Marlo Lo logre pensaba mientras acomodaba el moño, me casaba con la chica mas linda, la mujer mas inteligente, y con dinero, en unas horas formare parte de una de las familias mas ricas del país, formare parte de su empresa, seré accionista pensaba, mi madre, dijo. - Quiero nietos- le di una sonrisa- te ves muy guapo mi amor- bese su mejilla. - Tendras nietos madre- le di una sonrisa- seran muy guapos- dije seguro. - Con clase y dinero- estaba practicamente, en la ruina , la boda de mi hijo con Sarah, era nuestra salvación al escándalo, pense, no soportaría vivir el rídiculo de vivir en la pobreza, pensaba. Martin Conduje sin rumbo, lo sabia hoy se casa y yo seguía culpándome por no haberle dicho que la amaba que estaba enamorado de ella, me sentia perdido, sabiendo que ella sera la esposa de ese tipo. Sarah Mi padre entro, el no estaba de acuerdo con mi boda, con formar parte de la familia, de Marlo, pero me apoyo en mi decisión, mi hermano Franciso tampoco estaba de acuerdo, lo vi conversando don Marlo. - Cuida, respeta y valora a mi hermana- lo abrazaba mientras le decía las cosas, caminábamos- si me entero que le haces daño, vas a conocer la fuerza de mi puño y lo tendrás en tu cara- mi madre apareció, yo cambie de tema- cuñado bienvenido a la familia- sonreí, no lo tolero pensé. - Gracias cuñado- la madre de Sarah se acerco. - Hijo bienvenido a la familia- lo abrace y bese su mejilla. - Gracias por las atenciones y el apoyo- bese su mano, ella habia sido mi mejor aliada, la aliada de mi madre para lograr que su hija y yo nos casaramos, pero no me imagino su reacion si sabe que estamos en la ruina, pense. Sarah Camina, del brazo de mi padre, atraves de un camino de rosas, ante los ojos de mucha gente, luciendo un vestido de diseñador, en el altar me esperaba Marlo, su cabello castaño, risado, su piel blanca, alto, me miro, sonrio, estando a unos pasos del altar mi padre dijo. - Mi amor, si no estas segura, puedes cancelar, la boda- ella me miro, era muy joven para casarse, para tener responsabilidades con alguien a quien quizas no ama, pensaba. - Gracias, padre- era una buena oferta, pero ¿Mi madre?, nuestra relaciòn habia mejorado, todo estaba listo, preparado para nosotros, menos yo, estaba dudando, volte a ver la gente buscando a Martin. Martin Estacione el auto, en una playa, lejos de ella, lejos de esa noticia, que me partia el corazon, tomaba cervezas, sentado frente al mar, contandole mi dolor, mi tristeza, lo cabarde que fui y lo tonto que me porte. Marlo Ella se detuvo a la mitad, del camino, por una minuto pense que no se casaria conmigo, cunado al fun tomo mi mano, la bese en la mejilla, su padre dijo: - Cuidala- coloque la mano de mi hija en la mano de ese tipo- hazla feliz- sonrei al voltear a ver a mi hija. - Asi sera Señor- lo mire- amo a su hija- la ceremonia inicio nadie interrumpio. Martin La noche, el dia llego pero a mi todo me daba igual, me quede recostado sobre la arena, a la mañana siguiente, un tipo me desperto. - Joven- lo mire, estaba lleno de arena, con latas de cerveza a su alrededor, se veia triste. - ¿Qué pasa?- lo mire molesto, abri los ojos, un terrible dolor de cabeza, la luz me lastimaba. - Disculpe me auste al verlo, aquí, asi. Sarah Nuestra luna de miel, nuestra primera noche juntos, fue tierno, amosoro, conmigo, sonrei, al despertar entre sus brazos, el dormia, yo cerre los ojos y volvi a dormirme. Martin Me levante de la arena, el hombre se acerco, se sento a mi lado, yo solo queria estar ahí, solo sin hablar, no tenia nada que decir, quería quedarme ahí - Es muy joven para estar asi, sea cual sea el problema, tiene soluciòn- lo mire. - Esto no tiene soluciòn- dije desanimado, ella se habia casado, yo la habia perdido por cobarde, pensaba. - Vamos muchacho te invito un café- me levante. - Acepto- no tenia nada que hacer, caminamos hacia su casa, el se detuvo. - Soy Geronimo- extendi mi mano. - Un gusto son Martin De la Cruz- entramos a su casa, una señora de edad avanzada como el, me saludo. - Pasa, eres bienvenido- estreche su mano, le servi café y comida. Sarah Una semana, solos en la habitación del hotel, en el jacuzi, saliendo a correr, a bailar, el era todo un caballero conmigo, asi paso el primer año hasta que me descubrió en el tocador. - No dejaste de tomar las pastillas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR