Capítulo 3. Arrepentimientos.

1047 Palabras
Aaron. Sé que arruiné las cosas con ella, sé que había cometido quizás el peor de todos los errores y era muy consciente de eso, pero también estaba consciente que no sabía cómo arreglar las cosas. Había hablado con Daniela y Julia, ambas se enfurecieron tanto conmigo que tuve que pedir un tiempo fuera porque de verdad temía que me lastimaran entre las dos. Había roto el corazón de Amelia en pequeños pedazos con mis palabras tan hirientes y estúpidas, pero en ese momento no me había percatado de cuán importante ya era para mí. Esa mujer de alguna forma logró meterse tan dentro de mi piel que parece tonto decir que la necesito incluso para vivir, estos meses sin verla había sido una verdadera tortura todo lo que sabía de ella lo hacía gracias a las r************* y las chicas que, a pesar de todo, me tenían al día. Pero hoy el poder verla nuevamente fue… mágico. En el momento en que vi un pequeño bulto en el suelo, en mi lugar favorito, me asusté porque pensé cosas verdaderamente escalofriantes, pero luego al ver que se trataba de ella y que dormía tan plácidamente no pude evitar detenerme unos cuantos minutos para verla mientras ella aún no notaba mi presencia. Se veía perfecta, calmada pero muy cansada sabía que Julia podía ser agotadora cuando se lo proponía porque buscaba sólo la perfección para su gran día y Amelia hasta el momento había logrado darle todo lo que quería. — Eres tan hermosa Amelia Kappel y me tienes completamente loco por ti. Me sentía un maldito acosador, la había seguido luego de que saliera corriendo de mi lado, pero porque no quería que viniera sola desde tan lejos y sin poder ver bien el camino de vuelta. Me había cerciorado de que no me viera aunque me di cuenta que se sentía un poco perseguida, luego cuando vi que estábamos cerca de la casa principal simplemente me quedé a lo lejos viendo como entraba corriendo cerrando la puerta tras ella. Aunque ya habían pasado como 15 minutos desde que ella entró a la casa yo solo no podía irme, ella tenía cierto magnetismo en mi que me atraía hacia ella como un imán a un metal. La necesitaba, era muy consciente de ello ahora pero no sabía qué hacer para recuperarla ¿Cómo la convencería de que no soy el mismo idiota que meses atrás la había desechado como basura? Mis malditos problemas, mis malditos traumas son una mierda y ya me han traído suficientes problemas en mi vida. Debo aprender a olvidar y a sanar, de igual forma que entendí que Amelia no es Clementine y que debo comenzar a intentar abrir mi corazón para alguien más. Casi lo había hecho, con Daniela, pero fue porque la había visto atravesar un momento oscuro similar al que yo me encontraba entonces creo que por eso no me había espantado tanto como con Amelia. Al contrario, con ella su luz y su brillo me habían reanimado como hasta ahora ninguna otra mujer lo había hecho. Su calidez era tan abrasadora que mi corazón latió nuevamente después de mucho tiempo, 5 años para ser exactos. Hace 5 años la mujer que creí sería mi esposa y compañera de toda la vida se marchó dejando a mi corazón enterrado en una profunda tristeza y oscuridad. Había descubierto a Clementine con Tom y para mi gran asombro mi mejor amigo en ese momento no dudó en decirme que amaba a mi mujer y no estaba arrepentido de haber hecho lo que hizo. Ambos al conocerse la situación decidieron marcharse juntos y yo no había podido procesar claramente todo lo que había ocurrido. Desde entonces me había convertido en esto, el hombre que nunca está en casa y solo tiene cabeza para los negocios, el hombre que no duerme con una mujer más de dos veces porque no quiere que ninguna espere algo más de él, el hombre que dijo cosas espantosas a la única mujer que logró despertar a su corazón después de unos largos 5 años. Ring ring. En medio de mis pensamientos el sonido de mi celular me despabiló, aún estaba frente a la casa de los Ryder, atendí lo más rápido posible para que Amelia no escuchara el timbre ya que la noche estaba muy tranquila. Cuando miré la pantalla me sorprendí de ver un número desconocido llamando a estas horas y justamente este día cuando por primera vez en mucho tiempo me había tomado unas vacaciones. Colgué. Yo no atiendo llamadas de números desconocidos y mucho menos en mi celular personal, si querían hablar conmigo debían de contactarse con mi asistente y luego fijar una cita, además pretendía disfrutar de mis vacaciones y no tener que pensar en trabajo mientras pienso en cómo recuperar a la mujer que amo. Ring ring. ¿Otra vez? Cuando miro la pantalla veo que se trataba de Daniela, atiendo porque no podría no hacerlo ya que sino lo estará intentando por horas. — ¿Hola? — Ni me digas donde estás porque ya me lo imagino. Jamás iba a poder entender cómo hacía para saber todo sin estar presente, admiraba la enorme paciencia y el gran amor que Jesse tenía por ella porque esa mujer era difícil. — ¿Llamaste solo para eso? — No. Llamo porque estaba pensando en cómo ayudarte y ya lo tengo. Invítale a tu lugar favorito, ese lugar es mágico y perfecto, estoy segura que no podrá contenerse allí teniéndote solo a tí y las estrellas. — Daniela… — digo porque no quería darle las malas noticias. — ¡No! No quiero que me des excusas baratas ni me digas que puede llegar a ocurrir cosas que aún no han sucedido. Tú eres un tonto, en vez de estar parado frente a la casa acechando debiste invitarla a dar una vuelta, pedir disculpas y tratar de conquistarla. Mañana estaré allí luego del mediodía y pasaré por tu casa para preparar una maravillosa canasta de almuerzo porque la llevarás a almorzar a ese lugar, le pedirás disculpas y luego conseguirás una segunda cita para la noche y es allí cuando la besarás. ¿Me entendiste? Ahora vete a tu casa y deja de ser tan raro.
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