Aaron.
La noche anterior no había podido cerrar el ojo ya que en mis pensamientos solo estaba ella. Amelia invadía mi mente a cada segundo y no podía evitar sentir que me faltaba pedazos de mi alma. Además no podía evitar pensar en lo que me había dicho Daniela, particularmente en algo que mencionó que debía de hacer y hasta ahora no lo había hecho y no sé muy bien porqué.
Disculparme.
Hasta ahora no había tenido porqué hacerlo, mucho menos con una mujer. Había estado esperando una disculpa de parte de mi mejor amigo y quien había sido la mujer de mi vida por el enorme engaño y el profundo dolor que me habían causado pero eso nunca pasó. Fue entonces que prometí jamás disculparme porque de igual forma las personas conmigo no habían sido tan amables.
Sin embargo ahora me doy cuenta que una disculpa es lo que tengo que hacer, debo buscar la forma de demostrarle a Amelia que lamento tanto las palabras tan hirientes que le había dicho y lo patán que me comporté aquella vez. Que difícil será eso, porque no tengo idea de cómo hacerlo bien.
— Buenos días hermano. — la voz alegre de Madison retumbaba en mi cabeza ¿Cómo es que lograba siempre estar tan feliz?
— Buenos días. Solo te pediré Madi, que te apiades de mi cabeza y no grites tanto.
— ¿Una mala noche? — me pregunta algo preocupada — Dijiste que descansarás del trabajo y solo te concentraras en tus vacaciones, por favor Aaron.
— Lo haré, lo haré son solo problemas que nunca faltan.
La mirada de Madison me escudriñaba como si pudiera ver aquella verdad que no quería contar, sé lo perspectiva que podría llegar a ser entonces siempre que me miraba de esta forma buscaba la forma de distraerla y escaparme.
— Aaron te conozco mejor que nadie, sé que estás triste. Dime hermano, confía en mí.
¿Podría hacerlo? Al final de cuentas era mi hermana y en algún momento lo sabría ¡Qué más da!
— Creo que me gusta alguien, pero lo he arruinado tanto con ella que ahora prefiere no verme ni siquiera en pintura.
La cara llena de sorpresa de Madison fue estupenda, lograr asombrar a mi hermana de esta forma era algo imposible, pero ella había sido testigo de lo mal que me había quedado luego del engaño de Clementine, comprendía mejor que nadie lo mucho que me había afectado y cómo me había negado a sentir cualquier tipo de sentimientos luego de eso. Entendía porque estaba reaccionando así, no se lo estaba esperando.
— ¡Wow! Jamás pensé que dijeras algo como esto ¿Quién es? Dime que la conozco.
— De hecho sí hermana, se trata de la organizadora de eventos, Amelia Kappel.
Madison había colocado las manos sobre su boca para no gritar de la emoción, sorpresa o lo que fuera que estuviera sintiendo ya que su rostro se coloreaba de todos los colores pero no emitía palabra alguno. Estaba realmente sorprendida con la verdad de mi secreto que no tenía la menor idea de cómo reaccionar.
— Solo quiero que me digas que fue lo que hiciste como para arruinar tanto las cosas con ella. Amelia es una mujer dulce, hermosa y emprendedora tan perfecta por donde la mires así que no comprendo que pudiste haber hecho como para ganarte el odio de esa mujer.
— Yo… Me acosté con ella y luego la eché de mi cuarto pero antes básicamente la traté como una cualquiera.
— ¿Qué cosa hiciste? — gritó colocando sus manos sobre la mesa y poniéndose de pie. — Dime Aaron que no fuiste tan tonto como para haber hecho eso, ¡Dios! Así es cuando me avergüenzo de ser tu hermana.
— Sabes perfectamente que no soy el más listo y estable cuando se trata de cosas del corazón. Luego de intimar con ella no pude evitar sentirme tan… tan. ¡Dios! No encuentro las palabras apropiadas como para describirlo ahora mismo, pero me sentí completamente fuera de mi que lo único que pude hacer fue decirle que se fuera porque no me dormía con cualquiera.
— ¡Ay hermano! Eres tan inteligente para los negocios pero para las mujeres siempre fuiste un tonto. Me imagino que ya te has disculpado, ¿No?
No estaba muy seguro si responder a su pregunta por lo que decidí mirar hacia otro lugar porque ya había llegado al punto que me avergonzaban mis actos. Mi hermana podía tener ese efecto en mí porque solo ella me conocía realmente como era.
— No me digas nada más, me estoy dando cuenta que eres un terrible tonto. ¿Dime que tienes un plan? Acaso no pensaste que la verás en la boda de Ryan y Julia, sé que la semana anterior estuvo trabajando a solo unos metros de aquí pero no estuviste, sin embargo esta semana también estará.
— Anoche la crucé. — confesé sin darme cuenta y Madison me miró con sus ojos llenos de sorpresa — Fui a mi lugar porque necesitaba un momento de paz para pensar, ya sabes volver de la locura del trabajo y pensar en mis errores para poder remediarlos, pero resulta que me encuentro con la persona a quien más dañé durmiendo en mi lugar favorito.
— ¿Es un chiste?
— De hecho no, se veía tan hermosa durmiendo en el suelo podía darme cuenta que estaba exhausta así que la dejé dormir hasta que hice un movimiento brusco y la desperté. Al principio no entendía nada y su sorpresa era grande hasta que le expliqué que estaba en mi propiedad, creí que saldría corriendo pero esperó unos minutos disfrutando la vista pero luego como siempre hice un mal movimiento y la espanté.
— La quisiste besar.
— Solo la miré, pero no le gustó. Luego la seguí sin que se diera cuenta para ver que llegara a la casa a salvo y luego recibí una llamada de Daniela diciéndome que vendría hoy directo para acá para poder idear un buen plan de disculpa y conquista. — Madison sonreía bastante emocionada con lo que estaba diciendo porque ya me imaginaba que no se quedaría atrás con la idea de colaborar en ese plan — Solo por favor déjame decirle yo mismo que la vi ayer, Dani solo sabe que la estaba acosando desde la oscuridad no quise decirle que la vi en mi lugar por accidente.
Para mi tranquilidad mi hermana aceptó mis condiciones, ahora solo debía de pensar muy bien cómo decirle a Daniela que arruiné su hermoso plan de una cita romántica bajo las estrellas. Desde su boda no ha parado de insistir con que ambos teníamos cierta chispa que nos unía de alguna forma, a pesar de haber arruinado las cosas con Amelia me había dicho que debía darle tiempo para poder volver a intentarlo, hasta ahora no había creído posible una oportunidad, pero después de verla anoche no quiero perder más tiempo.
Esa mujer me tenía muy hechizado y no sabía cómo sacarla de mi mente, mis recuerdos de sus besos y sus caricias seguían siendo muy vívidas pero necesitaba volver a sentirla. Toda ella era adictiva, incluso su voz y su risa que eran melodías armoniosas para mí.