La observo desde lejos, trae al pequeño sentado a un lado, mientras le cuenta de algo que los mantiene entre carcajadas a ambos. Parece feliz, sin embargo, me pregunto si esto solo lo hace por el pequeño. De un momento a otro, nuestras miradas se cruzan, Hebe me llama haciendo un gesto con la mano, para que me siente al lado de ellos, pero se aparta ligeramente, lo cual produce un cierto mal sabor entre mis labios. Mas la noche nos alcanzó, y el momento de regresar llegó. Durmiendo en los brazos de Hebe, ella lo cargaba con una ilusión verdadera. Se mantenía ocupada protegiéndolo con sus brazos en el asiento trasero, tomó una colcha que guardaba en la canasta y cubrió al pequeño para que durmiera cómodo. —Ha sido un día muy agradable para él. ¿Sabes si el abogado traerá listo los d

