LAS CAÑAS

1007 Palabras
   Pasaron otros dos meses antes que se vieran los avances en "Las cañas". Con mucho esfuerzo y dedicación, Daira y Richard finalmente lograron un buen afluente de renovada clientela. Daira empezó a meterse más en las r************* promocionando el bar y llamando a todos aquellos que quisieran presentarse a cambio de propaganda y tragos gratis. Artistas nacientes se hicieron eco entre ellos para acudir por las noches al bar que empezó también a recibir a personajes de mayor categoría. Ya no solo se veían borrachos y vagabundos que merodeaban por la zona de Bajo Fondo, se empezaron a ver a personas de clase media que acudían por la invitación de los mismos artistas quienes llegaban en grandes grupos y cada vez con más instrumentos.          Con los ahorros de toda la vida, Daira compró un mejor equipo de sonido de segunda mano pero que sonaba mejor que los aparatos viejos que acompañaban al bar desde sus inicios. Adquirió un par más de micrófonos en la casa de empeño del barrio y gracias al novedoso internet, empezó a bajar algunas pistas conocidas para karaoke. Una noche en la que el letargo se hizo presente entre los clientes, nadie quería iniciar la noche de canto, dijo Richard por el altavoz: —Y ahora señoras y señores, como bienvenida a nuestra estimada clientela, va a dar inicio a la noche de canto alguien que sube por primera vez al escenario de "Las cañas" Con ustedes..¡Daira Carson! —prácticamente gritando y aplaudiendo.          Las luces se dirigieron a una sorprendida Daira que estaba en un rincón haciendo números. De repente se vio arrastrada involuntariamente por las personas allí presentes en una marea de brazos. Nunca había cantado en público. Su piel se puso como papel y sentía las piernas como gelatina. Levantó un dedo amenazador a Richard por su ocurrencia y éste, sonriente apretó el click que daba inicio a la pista. Trémula al principio, fue soltándose porque le encantaba esa canción y siempre soñó con cantarla, aunque era demasiado tímida para demostrarlo en público.           Al ver las caras para animarla a seguir, se sintió con más confianza hasta que logró soltar todo el caudal de voz que tenía. Al finalizar, un torrente de aplausos se hizo presente y aunque gritaban todos al unísono: ¡otra, otra!, se limitó a presentar a la banda invitada esa noche y se bajó, con la cara roja de vergüenza pero el corazón lleno de un nuevo estado de bienestar. "Con que eso sentía una estrella cuando estaba sobre el escenario"...y en ese momento una sombra pasó por su alma. Recordó a ese astro que tanto había iluminado su vida y que ahora parecía un agujero n***o en medio de la noche de canto. "Danny, ¿dónde estas?" se preguntó con tristeza..."Si tan solo...", pero no había el tan solo...La realidad le cayó como un baldazo de agua fría que empañó la noche que prometía en un principio ser la más memorable de todas... A partir de esa noche, muchas personas se acercaban a saludarla como si la conocieran de toda la vida, ella solo respondía con una sonrisa tímida. "No voy a acostumbrarme jamás a esto", decía cada vez que bajaba del escenario, con las piernas vueltas gelatina y el corazón sin rumbo fijo. "No nací para ser una estrella", se decía a sí mismo mientras volvía a su rutina en la que se sentía más cómoda, lo suyo eran las cuentas, la organización, todo aquello que pudiera hacer en el anonimato. Tal como una vez Danny había dicho, era bueno en todo lo que hacía pero le faltaba lo que Mike tenía, el vínculo con los demás, las relaciones humanas, las cuales quizá le hubieran allanado el camino hacia el éxito, pero sus inseguridades y sus falencias durante la niñez además de la figura imponente de su madre diciendo que no era hermosa y que solo lograría todo con muchísimo esfuerzo, habían minado esta ámbito de su vida. Tal vez con este empuje que estaban dando a Las Cañas pudiera explorar una nueva faceta de su vida, tanto tiempo guardada. Moira     "Al fin te muestras, perra"...masculló para sí misma cuando apareció una publicación en una red social del rostro de Daira. Buscó con el GPS el lugar donde decía se había producido el evento en el que se la veía a ella con un micrófono en la mano, "Las cañas", con razón perdió de vista a la muchacha el día que salió de Corpus llorando y prácticamente corriendo. La siguió hasta que vio el número del micro al cual se subió "5"...miró el mapa con los recorridos y supo entonces que se dirigía para esa zona. Siguió en medio de las calles atestadas al vehículo, siempre unos metros atrás para evitar ser descubierta, aunque nadie la conociera, ni siquiera Daira. En su cabeza a veces confundía las cosas y se inventaba miles de historias ficticias que para ella representaban una realidad de la cual la mayoría de las veces dudaba cuando alcanzaba cierto grado de sobriedad.          Con la moto de doscientas cincuenta cilindradas era más sencillo sobrepasar a los vehículos que a esa hora se dirigían a sus casas luego del arduo día laboral. Estaban en hora pico y el micro se movía lentamente, haciendo múltiples paradas en las esquinas reglamentarias pero al llegar a la avenida principal, tomó velocidad  y una ambulancia a la que tuvo que ceder paso le impidió mirar por donde viró al llegar a la esquina. Siguió por donde su instinto le dijo...pero ya no volvió a ver el trasero gigante del colectivo rojo que antes había seguido durante media hora. Maldijo su mala suerte, pero tenía una idea de la zona adonde se dirigía. Recorrió las calles hasta que vio un grupo fumando m*******a y decidió salir de allí. No quería que la asaltaran, la moto era nueva, la había comprado con los ahorros que juntó para el recital de Danny..."maldito Danny" .."y encima te casarás con otra" iba pensando y se regresó hecha una furia.
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