Llevábamos casi una hora de camino y ni señas de que estuviéramos cerca del lugar, empezaba a desesperarme - ¿ falta mucho?- pregunté impaciente, - como 20 minutos- respondí Cris como si nada - disfruta del paisaje, no todos los días se ve algo así- tenía razón las vistas era preciosas, pese a que el trayecto era incómodo por la inestabilidad del camino de terracería, la camioneta se zangoloteaba de un lado a otro y nosotros junto con ella; pero valía la pena gracias al paisaje, la carretera estaba al borde de la quebrada y aunque parecía aterrador se lograban divisar mas cerros unos tras otros , algunos altos otros bajos ; pero todos tapizados de un verde intenso, debido a los grandes árboles y maleza que los cubren, emanando aroma a frescura, ese aroma que cuando lo aspiras te revitaliz

