Velo para la invitada

1473 Palabras
Ambos quedaron en silencio y mi madre, que no sabía que había vuelto de su turno nocturno, levanto la vista de su teléfono. — ¿A qué vas a ir? — Me pregunto con desdén — Te tienes que quedar a ayudar. — ¿Ayudar en qué? —Pregunté exasperada, seguí hablando sin dejar de caminar a la puerta — Limpié todo en la mañana, mi cuarto incluido, la cena esta lista, y hay comida en el congelador por si no te gusta lo que he hecho. Es sábado, no tengo clases, la semana pasada tuve mi periodo de evaluaciones, y ya adelante lo que tengo que estudiar para la próxima. Salimos del pequeño apartamento de mis padres dejando atrás a mi madre gritando que me venderían por un cordero. Nos miramos con mi abuelo cuando llegamos al pasillo y fue inevitable reírnos a carcajadas del comentario de mi madre. La quería, pero solía hacer esos comentarios ridículos, intentaba ser hiriente, pero la mezcla de prejuicio, ignorancia e intolerancia solían hacer que fueran graciosos, y un poco vergonzoso. — Espero que consigas un buen cordero por mí — Le digo cuando nos subimos al auto, queriendo aligerar el ambiente. — Eres hermosa, inteligente y carismática... conseguiría un buen rebaño. Me sonríe, mostrando que los malos tratos de mis padres no le han afectado. ¿Cuántos comentarios de ese estilo escuchara al día? Siento que no es que no le afecten, más bien esta resignado a ellos. — Amina no te dejara llevar un rebaño a su lindo jardín. — ¿Y por qué yo me tendría que quedar con tu dote? —pregunta riendo sin apartar la vista del camino — ¿Que? —Pregunto confundida — Entonces no vas a venderme, vas a casarme ¿verdad? — Creí que a eso se refería tu madre. Siempre ha dicho que el matrimonio es otra forma de esclavizar a las mujeres y las esposas son bienes materiales... — Sí, pero en ese caso mi padre tendría que darle los corderos a quien sea tan idiota de casarse conmigo. — ¿Porque tu padre daría los corderos? Estábamos llevando este caso hipotético a otro nivel, pero era divertido, así que le seguí el juego. — Pues... porque la dote la paga la familia de la novia al novio — era obvio, ¿no? — ¿Que? No, no, no. — Claro que si —dije mostrando lo que acababa de googlear en mi móvil — "Dote: La dote es el patrimonio que la futura esposa o su familia entregan al novio" —leí — Bueno, en el resto del mundo será así... En Marruecos la dote es un regalo que hace el novio a su esposa. — ¿Que? — No sabía muy bien que decir, estaba un poco en shock, jamás había escuchado eso — Osea que en todos lados la familia de la novia le paga al novio para que se la lleve, pero en marruecos el novio es quien le paga a la familia... — A la familia, no —interrumpe mi abuelo —, a la novia. Ahora si ella quiere compartir con su familia, está en todo su derecho. Tu abuela, que Alá la tenga en su gloria, le dio mucho a su familia, con su dote pago los estudios de sus hermanos menores y Amina tiene la suya casi intacta. No sé qué era más revelador, que mi difunta abuela tuviera hermanos, o que mi abuelo hubiera pagado por sus esposas. — Aunque es muchos lugares pasan a llevar a las novias, sobre todo en zonas rurales o muy pobres. Pero eso no tiene que ver con algo religioso, ni siquiera cultural, es la pobreza que oscurece la vida de las personas. ¿Qué tan desesperado de dinero tienes que estar para quedarte con el dinero que le corresponde a tu hija y entregarla a cualquiera? — No solo es pobreza —dije seria, ya no había risa o diversión en mi hipotético matrimonio —, hay crueldad. Cuando entregas a una niña incluso menor que yo a un hombre que podría ser su abuelo, es cruel... y asqueroso. La venden como un objeto y se olvidan de ellas. — No te pongas triste, sé que no es de gran consuelo, pero algún día eso acabara. — ¿Tú crees? — Claro que sí. El matrimonio infantil también existía en Marruecos cuando nosotros vivíamos allá. No era tan común como en países del centro africano, pero no era insólito encontrar a niñas de tu edad con niños encima, podrían haber sido sus hermanos. "Ahora hay más restricciones —continua —, la gente está pendiente, no lo deja pasar. Las organizaciones que protegen a estas niñas están en más lugares. Es una práctica que nunca se va a extinguir, pero si llegará un punto en el que ver a una niña obligada a casarse, ser comprada por alguien, será un episodio aislado" — Eso espero — El ambiente ahora era incómodo. — Así que ya sabes... esperare a que tengas 18 para casarte y quedarme con los corderos de tu dote — El comentario de mi abuelo nos relajó a ambos, reímos el resto del camino, bromeando sobre qué haríamos con mi hipotética dote. Cuando llegamos a la casa de mi abuelo me sentí estafada. Me prometieron que celebraríamos alguna festividad musulmana o algo así. Para mi festividad es igual a mucha comida deliciosa, pero al parecer era otra cosa que para estos marroquís era invertida, porque esto se trataba de ayunar. — Cariño, ya llegaste —dijo Amina saliendo a recibir a mi abuelo, cuando termino su abrazo se dio cuenta en que yo venía atrás y grito emocionada —. Khadija. — Hola, Amina. — Por Alá, mira que grande estas... y tan hermosa. No nos habíamos visto en persona desde ese año nuevo. — Gracias, creo que ha sido mi último estirón —bromeé. Siempre he sido la más pequeña del salón, la bajita y menuda del grupo de amigas. Así que cuando fui al médico hace unas semanas y me dijo que medía 1,61 no lo podía creer, no sería una modelo de pasarela, pero ya no era un minion. Esperaba que el resto de mi cuerpo se pusiera al día pronto, porque estaba cansada de ser una maldita tabla. — Todos están en el jardín trasero —explica Amina. Mientras entrabamos a la casa Amina no deja de mirarme un poco incomoda, no era grosera, solo se veía preocupada. — Cielo, ¿te puedo pedir algo? — me susurro cuando por fin se atrevió a decirme que le molestaba. — Claro, ¿te ayudo en algo? — Ella era tan dulce que era imposible que me negara a lo que fuera que iba a pedir. — No, ya toda la comida esta lista — Ella de seguro no sabía lo feliz que era al saber que habría comida al final de esto —. No quiero que te ofendas o te enfades y te vayas... tu abuelo esta tan feliz que estés acá, no sabes cuánto te adora... Es solo que afuera hay varios amigos, que celebran este día como nosotros, con mucho respeto y.... — No te preocupes no hare caras o comentarios como de seguro lo harían mis padres. — Se lo respetuosa que eres, es solo que... No quiero que te ofendas — advirtió antes de continuar — ¿Crees que te puedas cubrir un poco? No supe que quería que cubriera, llevaba unos jeans normales y un sweater color menta liso. Me mira el cuerpo sin entender — Sé que para ti no tiene significado el velo islámico. Tu abuelo y yo sabemos que no lo usas, pero las personas de afuera podrían sentirse incomodas que alguien que no usa velo... no sé, quizá estoy poniendo el parche antes de la herida... son nuestros amigos tendrás que adaptarse. En las reuniones comunes, muchas se lo sacan porque estamos en confianza, solo que como hoy es Ramadán, todas lo llevan… pero tú no tienes por qué. — Tranquila Amina — la pobre tendría un colapso nervioso en cualquier momento —. Yo soy la invitada en esta celebración, soy yo quien tiene que adaptarse y mostrar respeto. Y si eso significa que me tengo que poner el pañuelo en la cabeza, no me molesta. Solo... tendrás que prestarme uno tuyo. Amina corrió a su dormitorio y me trajo uno muy lindo, que hacia juego con mi sweater. Ella solía usar sus pañuelos de formas elaboradas sobre la cabeza, pero a mí solo me lo puso encima cubriendo mi cabello y una de las esquinas la giro por mi cuello como si fuera una bufanda. — Que linda te ves. Espera a que terminemos nuestra última oración para que todos te conozcan.
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