—Carajo… —murmuro, impresionado, con ganas de reírme y con ganas de salir corriendo—. El día que tanto temía, al fin llegó. —¿A qué te refieres? —inquiere con dulzura y mucha curiosidad detrás de mí. —Me parezco a Zeus… —respondo y ella suelta una carcajada que no me causa nada de gracia. Sigo estupefacto—. ¡Carajo! ¡Lo que me falta es la puta corbata en el cuello o la bata! —Te ves sexi, deja el drama… —Sigue riéndose, pero yo no me volteo para verla—. Además, Zeus es guapo, ¿cuál es tu drama? Levanto el dedo índice. —Solo a mi gemelo puedes llamar guapo, porque es como si me lo dijeras a mí, pero no lo vuelvas a hacer, mi vida. No sé qué le pasa a Amalia desde que llegó de ese maldito despacho. O está muy chistosita o soy yo el que está nervioso por la entrevista en el show de Jere

