Capítulo 19

1280 Palabras
Mientras todos estaban expectantes, la pantalla que se encontraba detrás de las dos jóvenes, en el escenario comenzó a brillar y en ese momento una imagen pudo verse. Allí se veían claros y grandes, los documentos de constitución de la empresa Trascender. En el lugar correcto se encontraban dos nombres, el de Siobhan y el de Marga. Ya no podía quedar lugar a dudas sobre su identidad. _ No…esto es imposible _ volvió a decir una muy molesta Nanci, pero en ese momento nadie parecía prestarle atención lo que logró crisparle aún más los nervios. Furiosa había desviado la vista de la pantalla intentando buscar la ayuda de su familia cuando, la imagen en la pantalla cambió a una reciente, aunque ya había transcurrido un tiempo. En ella se veía a Siobhan de pie junto a la escalera, estaba concentrada en su celular cuando desde atrás Nanci la empuja haciéndola caer pesadamente por estas quedando al final inconsciente y en un gran charco de sangre. En el segundo siguiente se puede ver a la viciosa mujer correr y largarse junto a Siobhan, mojándose de esa manera en la sangre de esta y luego cerrar los ojos. Los ojos de Alexander querían salirse de sus cuencas tras verse a si mismo en ese lugar, tomando en brazos a una, evidentemente, ilesa Nanci y sacándola de ese lugar mientras que la verdadera víctima seguía allí, evidentemente mal herida. El hombre, siempre impasible estaba visiblemente furioso al comprobar que había caído en una vil trampa. Lo que más lo enfureció fue recordar la debilidad de la joven, su tez visiblemente pálida y el comentario de la enfermera, que recomendaba no extraer sangre de la mujer que estaba en muy mal estado y su vida corría peligro. ¿Y el que hizo? Nada, solo insultó a Siobhan y ordenó la extracción. Ahora se daba cuenta de que había sido un pusilánime, dominado por una joven que no era tan buena y pura como siempre había considerado. _ Ese es tu ángel _ dijo la abuela Carol al ver la gran conmoción en el interior del hombre. _ Yo…no entiendo… _ balbuceó aún desconcertado e incluso asustado al verse a sí mismo de esa manera ¿Acaso él era un monstruo incapaz de ver el dolor de Siobhan? Y entonces su vista se trasladó a la mujer, que lo observaba con una sonrisa burlona en los labios. En la pantalla se podía ver como el reloj de la cámara siguió corriendo y pudo verse recién después de 45 minutos a unos enfermeros ingresar para trasladar a Siobhan. Todos los presentes se quedaron mudos, realmente mudos, después de ver todo lo que se reveló en las pantallas. La familia Reyes se sentía, en ese momento, en el ojo de la tormenta, estaban siendo, claramente juzgados por las acciones de su adorada Nanci, quién ahora sentía el verdadero pánico recorrerle cada poro de su cuerpo. _ No…yo puedo explicarlo _ comenzó a decir la mujer aterrada al verse descubierta _ madre…tu sabes que mi hermana siempre me daña, tuve miedo…fue un instante en el que pensé que ella me mataría entonces…yo…yo actué y… _ lloraba a mares mientras que se aferrada, de rodillas a los pies de su madre. Ella sabía que con su ayuda todo se solucionaría. _ Siobhan…yo sé que me equivoqué…pero es que tu siempre me golpeas y me empujas, incluso ese día habías clavado un cuchillo en mi brazo, por eso lo tenía vendado…yo…solo enloquecí por un segundo _ Ámbar Reyes comenzó a llorar acompañando el dolor de su hija y, tomándola de la mano, la ayudó a levantarse del suelo y la abrazó de manera sentida, con este gesto muestra su apoyo a la mujer y también su confianza. _ Tranquila mi niña…todos conocemos la naturaleza infame de Siobhan, todos sabemos que una gran cantidad de veces ha intentado lastimarte _ mientras la señora Retes la abrazaba y consolaba, Ignacio se indignaba en gran manera. _ ¡Siobhan! _ rugió furioso _ baja ahora mismo y discúlpate con Nanci…ella ha sufrido demasiado por tu culpa, no puedes seguir lastimándola _ el joven escupía fuego por los ojos del gran odio que sentía en ese momento. La joven increpada, no pudo menos que comenzar a reír. Pero fue otra la risa que captó la atención de todos. Una más fuerte, más firme, más masculina, que provenía desde la entrada principal del gran salón. Hacia ese lugar se dirigieron todas las miradas. De pie, en la entrada, se encontraba un joven alto, de cabellos rubios y extremadamente apuesto que aplaudía mientras reía sin parar. _ Definitivamente a esta mujer deben darle un Oscar a la mejor actriz _ comenzó a decir el hombre cuando se encontró con la vista de todos fijas en él. _ Señor Moore…creo que tiene razón, esa malvada de Siobhan es una gran actriz, fingiéndose lamentable para que todos crean que es una pobre víctima y culpen a Nanci _ el señor Reyes habló de manera sumisa, ya que sabía que el hombre que tenía frente a sí era sumamente poderoso. _ Quiero intentar comprender…Siobhan fingió todo ese accidente hace ya varias semanas para luego mostrarnos hoy esta imagen, ¿es eso lo que quiere decir? _ la afirmación de Ethan dejó perplejos a los presentes que nuevamente comenzaron a murmurar entre ellos. _ Así es… ¿qué otra cosa puede haber ocurrido? Nanci es incapaz de dañar a nadie, la verdad es que ese día Siobhan había intentado matarla y en respuesta y aterrada nuestra pequeña cometió ese error _ el hombre parecía sumamente convencido de lo que decía y, claro que había logrado convencer a todos los presentes. Alexander seguía mudo, pero no podía quitar de su mente la imagen de Siobhan, pálida, mortecina, postrada en esa cama de hospital, sola, mientras que Nanci reía y comía a gusto siendo cuidada y mimada por todos y en ese momento algo dentro de él se rompió. _ _ Pues creo que toda la familia Reyes está fumando de una hierba de calidad regular, ya que sufren en conjunto de las mismas alucinaciones _ la respuesta fría, burlesca y tajante del nuevo espectador dejó a todos pálidos del susto. Había ofendido, sin dudarlo, a toda la familia Reyes y no se le movió un solo cabello. _ Princesa ¿Esto es lo que has soportado durante estos años? _ Ethan miró en dirección a las dos jóvenes que se encontraban en el escenario y algo indescifrable pasó por sus ojos _ vamos, salgamos de este lugar putrefacto, las dueñas de Trascender no necesitan de nadie, ustedes solas pueden contra todo y todos _ Con solo decir estas palabras las dos jóvenes bajaron del escenario y salieron, victoriosas de allí. Dentro solo quedaba desconcierto, rumores y escepticismo. La familia Reyes salió disparada de ese lugar, sin mirar a nadie, y buscando que nadie les hablara. _ Creo que el espectáculo terminó _ dijo la abuela Carol a un aún paralizado Alexander. El empresario se había enfrentado en esa noche a la revelación de una verdad para la que no estaba preparado. Él siempre había visto por sobre el hombre a Siobhan, la había despreciado creyendo que solo buscaba dinero y ahora comprendía que tenía dinero, mucho. Era una joven empresaria prometedora, creadora de una gran empresa y lo peor, inocente. Por lo menos en ese último incidente, en el que él fue un ser despreciable. Ahora comprendía la razón del rompimiento de ese matrimonio, ¿cómo iba a casarse con un hombre que la trata de esa manera? Por primera vez esa noche Alexander Belmont vio, con claridad a Siobhan Xander.
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