Ya llevamos más de dos meses de nuestra relación clandestina con Aidan y cada día lo admiro y me gusta más. No hemos tenido ningún altercado aparte del que ocurrió con mi padre la vez que vino a casa. Esa vez, mi padre me advirtió que no me siguiera juntando con Aidan porque era una mala influencia.
-No debes rodearte de ese tipo de gente -me dijo.
-Que piense diferente a ti no lo hace una mala persona -le respondí rodando los ojos.
-Debes saber cuál es tu puesto en la escala social, Raen. Y ese chico también.
Y le dio con el discurso de la importancia del apellido y de mantener las formas y todas esas estupideces. Finalmente le dije que no me seguiría juntando con Aidan para que dejara de molestarme.
Obviamente seguí juntándome con él, pero a escondidas.
A veces voy a su casa, a veces salimos a parques o lugares poco transitados. Me gusta conversar con él, es gracioso y cuenta historias de forma muy divertida. Además, tiene las ideas muy claras sobre la vida y las personas.
-No me sorprende que tu padre dijera eso -me dijo cuando le conté que me habían prohibido verlo- es parte de su forma de pensar. Lo que me sorprende es que tú no pienses como él.
-Nadie vale más o menos por las cosas materiales o el dinero que tenga -le respondí- nacemos sin nada y morimos sin nada. Lo importante es lo que dejamos en el mundo y en los que queremos. El dinero va y viene.
-Eso es algo que diría alguien al que nunca le ha faltado el dinero -dijo Aidan con una pequeña risa y yo me sonrojé. Entonces me acarició el rostro- pero tienes razón, Raen. Me alegra que pienses así.
Casi siempre hablamos de cómo me va con mis estudios, de mi familia o sobre películas, libros y videojuegos. Pero me he dado cuenta de que él nunca me habla de su vida actual. A veces cuenta historias que vivió con sus padres, pero nunca me dice nada de su trabajo o de sus problemas.
Bueno, lo del trabajo lo comprendo, ¿Qué me va a decir? Hoy me acosté con tres tipos de alta alcurnia, ¿quieres que te cuente los detalles? No, no quiero saber detalles. Pero no me dice nada sobre sus compañeros o compañeras, no sé, la casa en general o cómo llegó ahí ni por qué sigue. Y yo tampoco me atrevo a preguntarle, porque podría incomodarlo. Prefiero pasar por alto su profesión.
Pero tampoco me cuenta si tiene algún problema. Y dudo mucho que no los tenga. Yo le cuento las discusiones con mi padre o cuando tengo algún lío en la escuela, pero él no me cuenta nada. Solo me cuenta cosas alegres o ajenas a su vida. ¿Será que no confía en mí? Igual, no llevamos mucho tiempo juntos, pero me doy cuenta de que a veces tiene el ánimo más bajo o está más distraído, pero cuando le pregunto si algo le pasa, me lo niega y vuelve a ser tan alegre como siempre.
Solo me muestra lo mejor de él, pero no puedo culparlo. Quizás cree que lo voy a abandonar en cualquier momento por ser lo que es. O porque tiene menos dinero o porque es un chico.
Si bien, debo admitir que al principio sí me aproblemaba un poco que me gustara un hombre, ya estoy acostumbrado. Además, he buscado ayuda e información en internet y es increíble el apoyo que puedes tener de gente anónima.
Aún no le digo nada a mi familia sobre que me gusta un chico. Mi padre claramente me castigaría o algo peor. Mi madre me negaría o algo así y mi hermana... no sé cómo actuaría ella. Si bien le tengo mucha confianza y sé que no es tan cerrada como nuestros padres, no sé qué tanto aceptaría que su propio hermano fuera bisexual o pansexual, aún no lo sé bien. Pero que ahora me gusta un chico no lo puedo negar.
Aunque no sé cuánto más podré guardar este secreto. Leí en internet que había parejas que lo escondían por años. Y es peor en mi caso porque mi familia es reconocida y quizás qué escándalo se armaría si se supiera que el menor de los Koch está saliendo con un chico. Y peor aún sería si se enteraran que ese chico trabaja en un burdel.
Por ahora, debemos mantenerlo todo en secreto. Aidan tampoco le ha dicho a nadie, porque, según él, podrían esparcir el rumor.
Al final, nuestra relación es un secreto de ambos. Y aunquee gustaría gritarla a los cuatro vientos y poder salir tranquilos y que en mi casa lo quisieran, estoy contento de estar con él, incluso si es a escondidas.
Alguien toca la puerta de mi habitación y me sobresalto.
-¿Sí? -pregunto, levantándome.
-Señorito Koch soy Ayla... ¿puedo entrar?
¿Ayla? Ella nunca había entablado conversación conmigo, y desde el incidente en la piscina casi ni me la encuentro por la casa. De todas formas, ella solo viene los fines de semana y no lleva más de dos meses con nosotros.
-Sí, claro... entra -le digo mientras me pongo de pie.
Ella entra y cierra tras de sí, pero se queda junto a la puerta. Parece muy nerviosa.
-Se... señorito... -empieza a tartamudear ella.
-Puedes decirme Raen -le digo con una sonrisa. Ella asiente con la cabeza y toma aire.
-Raen. Creo que deberías contactarte con Aidan en este momento -me dice ella rápidamente.
Me quedo de una pieza.
-¿Por qué? ¿Acaso lo conoces? ¿Le pasa algo?
Ella sube la mirada y se ve aterrada.
-No puedo decirle detalles, pero... puede que algo malo esté por pasarle... o ya le haya pasado...
-Ayla, por favor, sé clara, no te entiendo -le digo acercándome a ella. Ayla se muerde el labio y mira al suelo.
-Por favor, no quiero perder este trabajo -dice ella.
-Te prometo que, sea lo que me digas, nadie más lo sabrá -le aseguro, colocando mi mano sobre su hombro con fraternidad.
-Es... acabo de escuchar a su padre... no quería espiar, pero él tenía la puerta de su despacho entreabierta... y decía algo de darle una lección al pelirrojo... no estoy segura pero creo que hablaba de Aidan.
Se me detiene el corazón. ¿Una lección al pelirrojo? ¿Mi padre? Debe ser un error, ella debió escuchar mal.
-Gracias, Ayla -le digo- puedes irte.
-¿Va a contactarse con Aidan? -pregunta ella y yo asiento con la cabeza. Finalmente se va, dejándome solo y confundido.
Entonces, tomo el celular y le envío un mensaje, pero no me responde. A los cinco minutos lo llamo, pero tampoco responde. No, no, debe estar ocupado nada más, ¿cierto? Debe estar comprando o bañándose y por eso no puede contestarme.
Aidan está bien.