Lucía se encontraba en un torbellino emocional. Las palabras de Gabriel seguían resonando en su mente, haciendo eco en cada rincón de su conciencia. “Cometí un error”, “Lo que siento por ti es real”. Las promesas de arrepentimiento chocaban con la realidad de lo sucedido. ¿Cómo se superaba algo así? ¿Cómo se reconstruía la confianza después de que se rompiera de la manera más dolorosa? El amor que compartían parecía estar suspendido en un delgado hilo, un hilo que podría romperse con un solo movimiento en falso. Gabriel, por su parte, parecía estar esperando una reacción, una respuesta que, aunque probablemente ya sabía, no podía predecir. Se sentó frente a ella, en silencio, observando sus ojos, tratando de encontrar en ellos alguna señal de esperanza. Sin embargo, Lucía se mantenía firm

