Luka
—Luka, en la casa quieren verte.
—Enseguida estoy allí Mara, ¡Gracias!
— ¿Cómo anda el enano? —el enano no anda muy bien estos días, pero lo estoy solucionando.
Había pasado más de una semana desde que estuve en aquel club, no había tenido el valor de volver, pero más que valor me faltaba tiempo, estaba inmerso en una de mis misiones y eso estaba por encima de todo, pero cuando mi cerebro descansaba unos minutos del trabajo era ocupado por un cuerpo color bronce y una mirada que nublaba la mía.
Mi vida estaba siendo muy complicada, el trabajo se robaba todo mi tiempo y estaba Naysa que no aceptaba que lo nuestro había terminado y el poco tiempo que sacaba lo empleaba para estar con Kai, pero hasta eso me lo había quitado. Decía que no creara un falso lazo con mi hijo para que cuando yo no estuviera el no sufriera. Naysa no entendía que solo me estaba separando de ella, no de mi hijo. Hay parejas que se separan y se olvidan de los hijos, yo nunca sería uno de esos, mi hijo era lo único que me mantenía de pie y con ganas de avanzar.
Mara era la cara detrás de la casa donde estaban las oficinas del CNI. Sabía lo que significaba ese en la casa quieren verte, significaba que se acabaron los día en Madrid, significaba que tenía una de esas misiones de envergadura, significaba que estaría semanas y quizás meses sin ver a Kai.
La casa era un nombre que no encajaba nada con el edificio que albergaba al CNI, porque en realidad era un largo edificio lleno de oficinas y de la más alta tecnología. Las oficinas del alto mando estaban en el último piso, muy pocas personas tenían acceso a ese lugar, yo era uno de ellos, pero no todos los agentes tenían comunicación directa con el alto mando, primero tenía que pasar una serie de pruebas.
Mi trabajo dentro del CNI estaba enmarcado dentro de las cuatros ramas en que se divide, yo me dedicaba a la obtención y recolección de datos, era el hombre detrás del análisis e inteligencia. Trataba de obtener información de todas las fuentes abiertas, llámese; fuentes escritas y tecnológicas, entre ella google Hacking, utilizado como sistema de rastreo en todas sus características, Eso no significaba que no tuviera que hacer trabajos de campo, cuando era necesario el animal salía a cazar, por ello me había hecho imprescindible dentro del CNI.
—Luka, ¡buenos días! voy al grano, necesitamos información de unos misiles que ha vendido el gobierno coreano a alguien en España, necesitamos saber a quién se los ha vendido, quienes estan involucrados, necesito saber hasta su fe de bautismo. —dijo mi alto mando pasándome un sobre con toda la información de que disponía.
—Eso está hecho, para ello debo viajar hasta Corea. —dije mirando lo que contenía el sobre.
—Lo sé, espero que salga en el primer vuelo. Recuerda, todo encriptado.
—De acuerdo, salgo para el aeropuerto. —el oficial al mando estaba detrás de su escritorio, delante no había sillas para visitantes, más que una oficina, aquello era un espacio lleno de aparatos tecnológicos, pantallas y diferentes líneas de comunicaciones.
Se podía decir que teníamos el mundo en nuestras manos, algunos nos llamaban espías, a mí me gustaba más escuchar que éramos los encargados de obtener información privilegiada para evitar cualquier catástrofe, el cómo era lo de menos.
Salí de la oficina del alto mando y cuando me dirigía a la salida pasé mis dedos por mis ojos, porque no creía que fuera ella y que de pensarla tanto el cerebro me estuviera jugando una mala pasada, pero cuando abrí los ojos de nuevo estaba allí, ¿Qué mierda hacía la bailarina del tubo en la casa del CNI? sin pensarlo fui tras ella y me detuve cuando la vi delante del mostrador de Mara.
Me hice un montón de preguntas en fracción de segundos, ¿Me buscaba a mí? ¿Sabía quién era yo? ¿Cómo cojones sabía dónde trabajaba? Me llené de miedo porque si eso había pasado entonces algo estaba fallando. Seguí observándola mientras ella seguía hablando con Mara, al cabo de unos minutos se dio la vuelta y decidí seguirla, tenía que saber que cojones hacía en la casa.
Para mi sorpresa entró al baño, miré para todas partes evitando que alguien me viera entrar, cuando vi que el pasillo estaba desierto entré y cerré la puerta por dentro, cuando la encontré estaba lavándose las manos. No volteó la cara para verme, lo hacía a través del espejo
—Hacerle una mamada y echar un polvo en el camerino de la bailarina de un club nocturno no es que esté bien, pero se acepta, pero pensar en echarlo en un baño del CNI no sabría cómo catalogarlo, ¿Qué cojones haces aquí? —su voz era embriagante, su calma al hablar quitaba fuerza a cualquier enfado que tuviera. Antes estaba jodido por su cuerpo, pero ahora su voz…además respiré tranquilo no sabía que yo era m*****o activo del CNI
—Eso quiero saber yo, ¿Qué cojones haces aquí? pero ya sé la respuesta, has venido a por más de aquella noche.
—Me pregunto, ¿Cómo se me ocurrió echar un polvo con un hombre tan presumido?
—Mejor pregúntate, ¿Cómo es que vas a echar otro polvo con un hombre tan presumido? —a medida que hablaba me acercaba, mientras que ella caminaba hacia atrás. Era como una fuerza imaginaria que me llevaba hacia ella, no me pasó por la cabeza detenerme.
Cuando llegué hasta la encimera del lavamanos y coloqué mis brazos a cada lado de su cuerpo se dio cuenta de que no tenía escapatoria. La posición era parecida a la de aquella noche, solo que en esta ocasión era un baño público del CNI. Apoyó sus manos a ambos lados de la encimera y se quedó mirándome como aquella noche, era la misma mirada que llevaba días recordando, era la misma piel que llevaba días deseando tocar, era la misma boca que estaba deseando tener en otro lugar diferente a la mía.
Llevaba un vestido, nada que ver con aquella noche donde estaba desnuda, o casi, pero un vestido no me iba a detener, la única que podía detenerme era ella y hasta el momento las señales era todo lo contrario. La subí encima de la encimera, abrí sus piernas y me coloqué dentro de ellas, llevé mi mano a su barbilla y nos miramos a los ojos antes de meter mi lengua en la suya.
El beso fue impactante, aquella noche la besé, pero había tomado mucho y su sabor se confundió con lo que había tomado, en este momento la estaba saboreando por completo, besarla fue como una catarsis. Dejé de besarla y la miré de nuevo. Ella era quien marcaba los tiempos y lo hizo llevando sus manos a mi cuello y metiendo su lengua en mi boca.
Mientras la besaba me las ingeniaba para levantar su vestido, la braga era parecida a la anterior, que tenía como un trofeo debajo de mi almohada, una tira que se encargaba de dividir un hermoso culo por la mitad y tapar un poquito de su empeine, por lo que no fue ningun problema echarla a un lado y meter un dedo, estaba húmeda, su olor llenaba mis fosas nasales. Busqué como loco un preservativo en mi bolsillo. Cuando entré me quedé estático por unos segundos, estar dentro de esa mujer era lo segundo mejor que me había pasado en la vida, lo primero era Kai.
— ¡Muévete! —pidió mirándome. Hice caso y empecé unos estoques enfebrecidos, sabía que tenía que volar a Corea, pero no quería que terminara lo que estaba pasando entre la mujer de bronce y yo. Mientras entraba y salía con cada golpe de cadera la besaba, nos besamos, nos acariciamos, éramos dos animales enjaulados que los habían dejado salir a campo abierto, estábamos teniendo sexo como si fuera habitual entre los dos, ella gritaba, yo también lo hacía, nos olvidamos donde estábamos, nos olvidamos de preguntar que hacíamos los dos en las instalaciones del CNI, hasta que nos derramamos juntos mirándonos, acariciándonos dejándonos la piel en cada suspiro de placer.
Cuando iba a empezar con las preguntas tocaron la puerta y me di cuenta de que estaba en problemas, ese era el baño de mujeres y no tenía una respuesta válida para decir que hacía yo ahí. La mujer vio mi cara de miedo y se dirigió a la puerta. Estaba perdido.
— ¿Hay alguien dentro? —preguntaron desde fuera.
—Sí, lo que pasa es que he entrado a lavarme las manos y la puerta no abre, ¿puede ir a recepción y decirle a los de manteamiento que vengan?
—Ahora mismo, no se ponga nerviosa, enseguida abrimos —cuando la mujer sintió que los pasos se alejaban abrió la puerta con cuidado y salí, no sin antes mirarla y besar sus labios. Entré al baño de los hombres y allí me quedé buscando aire para mis pulmones, no podía creer lo que acababa de pasar, esa mujer era mi puta locura.
Cuando mis latidos se normalizaron salí del CNI, fui al hotel por la maleta donde eché las bragas y me dirigí al aeropuerto, era hora de hacer lo que se me había ordenado. Mientras conducía pensaba en la bailarina, no sabíamos nuestros nombres; bueno el camarero del bar me dijo que se llamaba Malena, no estaba seguro de que fuera su nombre, aun así, se estaba metiendo en mi cabeza y después de lo que acabábamos de hacer, mucho más.
Y casi igual que la primera vez, no hubo un; mi nombre es…, tampoco un teléfono, lo más importante; no me dijo que hacía en el CNI, pero me quedaba el Noches Vip para buscarla cuando regresara de mi misión.