Martina Me miraba en el espejo y me preguntaba, ¿Quién era la mujer que tenía frente a mí? A esa no la conocía, esa mujer había sido capaz de tener sexo en lugares inusuales con un hombre del que no sabía ni siquiera su nombre. Yo intentaba ser en mi vida cotidiana una persona anónima, porque así me lo pedía mi trabajo, pero la mujer frente al espejo tenía los labios hinchados, los ojos brillantes y el cuerpo saciado por un desconocido. Cerraba mis ojos, quería que la mujer frente al espejo desapareciera, pero, aunque lo hiciera aún tenía su esencia en mí y eso es la unica cosa que podemos sentir con los ojos cerrados, así que no valía la pena perderme el espectáculo de seguir mirando a la mujer saciada frente al espejo. —Señorita…, la puerta… —Acabo de abrirla, quizás estaba girando el

