DARKO (Doce años) – Arisha (tres años) Mis pasos resuenan sobre el camino empedrado de los jardines del convento al que mi padre me ha traído una vez más. El sonido es seco, ajeno, rompe la paz hipócrita de este lugar. El olor a flores frescas, pino y rocío de la mañana invade mis fosas nasales, intentando convencerme de que el mundo todavía es limpio. "Perfumes para ocultar el olor a cadáver que llevamos pegado a la piel, ¿verdad, Darko? No importa cuánto aire puro respires, el hierro de la sangre de Danja sigue en tu garganta". La voz que se filtró con el paso del tiempo en mi cabeza se vuelve cada vez más fuerte. Más presente. Cada día me cuesta más ignorarla. Han pasado dos años desde que perdí a mi gemela. Dos años en los que ya no me reconozco cuando me miro reflejado en los char

