Tengo una vida

1040 Palabras
Nuevo 20.—Claro, ahora no quieres verme porque estás en putería con todos los tipos aquí— me refutó molesto. —Wow, lo tuyo es talento, buen intento de invertir las cosas a tu favor, pero no voy a caer en tu juego. Acaba de entender que yo te leo con facilidad y que lo que haces con otras en mi no funciona así que deja de intentar jugar con mi mente. —A ver y ahora ¿Qué fue lo que pasó? —¿Qué pasó? En serio tu cinismo es grande. No paras de sorprenderme. —Yo no puedo creer que estas brava porque estaba bailando con ellas. Que tóxica amiga. —Ahh ¿Entonces lo sabes? Eres conciente de que eso es algo que me molesta pero igual lo haces— le dije y esa vez me gire para enfrentarlo obviamente fue una mala idea, solo de ver su cara se me olvidó que hizo algo mal, pero respiré y me mantuve centrada.— Sabes que ellas quieren molestarme y tu le sigues el juego, te unes a ellas en su plan de joderme— le dije mientras me esfuerzaba por agarrarme del borde de la piscina, de donde el también estaba agarrado y eso nos hacía estar peligrosamente cerca. —No, yo estaba creando mi propio juego, quería demostrarles a ellas que a ti no te preocupan y que ya no importa cuan duro lo intenten solo tengo ojos para ti y que tu confías en eso, pero veo que me salió mal y que al final ellas pudieron contigo,porque aunque aparentas ser fuerte y tener una autoestima por los cielos es solo una máscara, no confías en mí ni en lo nuestro por eso ellas hoy harina contra ti, no me culpes. Eso tocó mi orgullo. Ellas de verdad pudieron conmigo, lo siento Nadia pero sólita te lo buscaste. —¿ Tú eres consiente de que yo no confío en tí? ¿ Tú aún no sabes que yo no creo en que tú no vas a caer en tentaciones? —le dije y esta vez puse una sonrisa en mi boca, mis brazos alrededor de su cuello y mis piernas alrededor de sus caderas, mientras el se seguía sosteniendo del borde. —¿Tú estas discutiendo conmigo o tratando de llevarme al límite? —me preguntó. —Las dos —le dije casi susurrando y sonando sexy. —Mala—me dijo y nos hundió, debajo del agua me agarró por el pelo y me besó, salió a la superficie aún con nuestros labios juntos. Mi corazón corría a mil por hora. Ufff esto es malditamente existante, pero espera tan fácil no. —¿ Qué haces? Yo a ti no te he perdonado. —Hay ya, chiquitica, al final les dimos lo que ellas menos querían, no dejes que te afecten el día y déjalas que sufran por ser tan malas. Ahí llevaba razón, estas se iban a arrepentir, hasta ese momento me había comportado bien, ahora verian todo lo que no vieron en ese mes. Nos seguimos besando, ya me sentía sofocada y Enzo no tenía pensado bajarle a la intensidad, también me estaba acariciando por debajo del agua, metió su mano dentro del bikini y empezó a juguetear con mi intensidad, sabiendose muy bueno en eso movía sus dedos con majestuosidad, yo casi dejo salir un gemido y estaba nerviosa de que mi cara dejara saber de todo el gozo, el me dejó sentir su erecciòn y yo metí mi mano en su short para jugar con él también, ya no podía más sentía que iba a explotar. —Enzo, aquí no, hay mucha gente — dije con mi voz entrecortada de tan exitada que estaba. —Vamos al baño —me respondió de la misma manera. Intentamos disimular por unos minutos y salimos pitando de allí.No habíamos terminado de cerrar la puerta del baño y el me estampó con violencia contra la pared, quitándome el bikini de un tirón y yo arrancandole su short, el ambiente estaba cargado de deseos y lujiria, nuestras respiraciones eran pesadas y a mi se me había olvidado donde estaba, me cargó contra la pared y sin dejar de besarme me penetró y yo deje salir un grito el cual ahogó con un beso, sus movimientos eran toscos y dominantes y a mi eso me encanta, me giró con fuerza para cogerme de espaldas, me mantenía parada seminclinada con su respiración en mis oídos y su mano jalando mi cabello haciendo que mi exitación fuese mayor y comenzara a gritar de placer, el orgasmo fue inminente e intenso. Dios, cada vez que hago el amor con él es mágico, no importa donde sea. —Marina tu me vas a matar, tus besos me convierten en una bestia— me dijo aún sin soltar mi cabello y sin casi poder respirar, yo solo me eché a reír. Cuando salimos que vergüenza había una tremenda cola para el baño y la primera era Ely, la chismosa. Salí del baño y sentía que estaba haciendo la pasarela de la vergüenza, todos en la maldita fila nos estaban mirando, yo solo quería desaparecer de aquel lugar. —Imagínense, ella estaba estreñida y la estaba ayudando. —le dijo Enzo a la gente muy sonriente él. Lo mato, yo lo mato, como pudo decir eso. —No, no es eso, Enzo como siempre de cómico, estaba arreglando mi trusa. A mi generalmente no me importa lo que la gente piense pero la situación era bastante incómoda. —¡Ay ya! Estábamos teniendo sexo. ¿Que ninguno de ustedes saben lo que es? —dijo Enzo con el descaro que lo caracteriza. ENZOOOOO. Todo el mundo se quedó mudo, nadie esperaba su sinceridad. —Estoy seguro que no somos ni los primeros ni los últimos en entrar ahí hoy— y bien que sabía de lo que estaba hablando casi todo el mundo desfiló por el infame baño. Después de pasar semejante vergüenza, lo mejor era sin dudas una buena borrachera, de ahí en adelante no recuerdo nada, solo sé que en algún momento me quedé dormida y desperté en el bus toda babeada y con Enzo a un lado. Valla tarde.
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