Ya sentía que el verano estaba llegando a su fin y cnecesitaba disfrutar un poco más, ya estaba alistándome para entrar a la nueva escuela, compré mi uniforme y los artículos necesarios para comenzar el curso, entre esos una mochila azul marca converse y unos tenis Adidas azules también. Esta escuela era bastante lejos de casa, tenía que tomar un autobús por más de media hora para llegar y eso era algo que no me gustaba mucho, ya que me tendría que despertar temprano todos los días.
Era sábado y tiempo de la segunda fiesta a la que estaba invitada, era en el pueblo pero a la salida, en una finca en la carretera.
Llegué y estaban todas las personas de la pasada fiesta, este lugar es mucho más pequeño, pero no menos acogedor, este tenía una pista de baile y una especie de sala de juegos con billar y una mesa de dominó, en el medio de estas dos cosas estaba la piscina y una parrillada con una barra. Ese lugar tenia una cosa muy especial; un minizoo, con tres monos, un halcón y un cocodrilo bastante grande que tenía a todos intimidados.
―Enzo! ―senti gritar a todas. ―llegó el alma de la fiesta.
Esa vez Enzo venía con Miken. Yo me giré como si no me importara, estaba molesta. Él vino hasta donde yo estaba para saludarme, mientras que Miken se quedó hablando y tonteando por ahí.
―Hola, amor ¿Cómo estás?
―¿Yo? Esperando tu llamada desde hace días ―le respondí molesta, ya que no sabía de él desde el día de la otra fiesta, no me buscaba, no se ponía en contacto, ni siquiera atendía mis llamadas o textos, y ahora lo tenia parado en frente como si nada y su actitud me estaba irritando.
―¡Ah! No te llamé porque anduve ocupado.
Llamar al menos, no toma mucho tiempo, además si estas tan ocupado ¿Qué haces en una fiesta?
―Tenía muchas cosas que hacer, yo también tengo una vida ¿Sabes? ―continuó.
OK ahora si estaba molesta.
―Mira tu que bien, y yo que creí que formaba parte de tu vida ―le repliqué mientras lo empujaba para hacerme camino e irme, ver su cara en ese momento me era desagradable.
Fuí a parar al otro extremo del lugar, abrí una cerveza y me puse a conversar con algunos compañeros de clase de mi antigua escuela.
―¿Has visto a Cristina? ―me preguntó Jesús.
―No la he visto desde que nos graduamos y tampoco es que quiera verla.
Hablamos por un rato y después nos pusimos a jugar billar, me estaba divirtiendo, cuando noté que Enzo estaba muy coqueto bailando con una chica que yo no conocía, sabía lo que él estaba intentando y aunque ya había caído en su juego me esforcé para no demostrarlo y armar una rabieta de celos, porque ya estaba a no más dar con las tonterías de él, así que como estaba a segundos de estallar, siendo fiel a mi misma me preparé para hacer lo que siempre hago en situaciones de las que no puedo salir airosa Huir. Cuando estaba de camino a la salida, después de despedirme de todos Miken me detuvo.
―¿ A dónde vas, peque?
―¿ A dónde crees? A mí casa, esta fiesta ya me aburre.
―No te vallas, no dejes a Enzo suelto, el es peligroso.
―Enzo puede hacer lo que le de la gana con su vida. Me voy. Te quiero mi gordo.
Salí de allí y me detuve por unos minutos en la entrada, para llegar a la carretera tengo que caminar bastante, me arreglé la ropa y los zapatos y empecé mi caminata. Estaba muy entretenida, mirando la hermosa vista que brindaba semejante finca, cuando noto pasos apresurados detrás de mí acercándose cada vez más y me jalan por un hombro para darme la vuelta.
―¿A dónde vas?
Otro más con una pregunta estúpida
―¿A ti que te importa Enzo?
―Marina.
―A bañarme en la piscina, ¿No vez que estoy caminando en esa dirección?
―Por favor deja el drama, ¿Por qué te vas?
―¿ A porque sabes que me voy? Y no es drama, me voy porque tengo cosas que hacer, ¿Tengo un vida sabes?
―Pues entonces me voy contigo, por favor espérame. Se giró y salió corriendo hacia la piscina.
Creete que te voy a esperar, no tengo deseos de verte.
Seguí mi camino, atando cabos sobre la conducta de Enzo, a mi nada me quita de la cabeza de que él anda con alguien más y no son puros celos de niñata que soy.
- ¡Marina! Párate. ―Enzo gritando desde más o menos veinte metros de distancia.
Me giré y con la cortesía que me caracteriza le saqué el dedo y seguí caminando.
―Marina, deja de ser infantil.
―Hey, yo soy infantil, soy una niña. ¡Pederasta!
Oww comentario fuerte, que se joda.
―¿Qué tu tienes? ¿Qué te pasa?
―A mi nada, solo no quiero verte por ahora, loco tú si te crees que me voy a dejar humillar por tí y te voy a dejar pasar todas tus idioteces. Yo no soy ella ―le dije refiriéndome a su ex.
―Yo no sé por qué te molestas, si tu no eres mi novia, tu y yo no somos nada.
Esas palabras fueron suficiente para dejarme claro algo, él estaba con alguien más, quería dejar en claro que no estaba siendo exclusivo.
―Por eso mismo, déjame tranquila.
Un carro pasó por mi lado y me gritaron desde adentro.
―chica no seas mala perdónalo.
Y es que no me había dado cuenta pero estábamos discutiendo a gritos mientras caminábamos por la carretera, por allí no habían casas, ni pasaba gente.
―¡Para! Es peligroso.
Cómo siempre, cuando estoy molesta, no percibo el peligro además no era tan peligroso era de día aún y aunque pasaban muchos carros yo no iba borracha así que tenía control sobre mis pasos. Así que lo ignore y seguí mi camino.
A casi dos cuadras de llegar a mi casa Enzo me dio alcance.
―Por favor Marina, para, ya está bueno, ya entendí.